Aunque todo estaba listo y los fans ya comenzaban a llenar el autódromo Hermanos Rodríguez para vivir el segundo día del Festival Arre, el clima les jugó una mala pasada.
La noticia fue dada a conocer a través de un anuncio que fue proyectado en las diferentes pantallas de los escenarios: “El concierto ha sido suspendido temporalmente debido a condiciones climáticas adversas. Sigue las indicaciones del personal. Tu seguridad es nuestra prioridad”.
Calentando motores
La música inició en punto de las 16:35 con la presentación de Damaris Bojor; sin embargo, al mismo tiempo que la artista apareció en el escenario Little Ceasars, la lluvia también lo hizo.
Lo que parecía una breve llovizna, se convirtió en un aguacero que no dio tregua; y es que casi una hora después se intensificó obligando a los asistentes a refugiarse en las zonas de comida o de activaciones propias del evento.
Los charcos, que iniciaron como un problema menor, se transformaron en corrientes de agua que atraviesan todo el lugar, haciendo parecer que el sistema de desagüe no era suficiente.
Resisten el aguacero
Hubo que calentar las gargantas con emblemáticas joyas musicales que resonaron en vivo en el Festival Arre después del tremendo aguacero en el autódromo Hermanos Rodríguez.
Luego del gran impacto de Tláloc sobre el inmueble de Iztacalco y el área circundante, los cuerpos de miles de asistentes comenzaron a generar calor cuando resonaron las primeras rolas de cumbia colombiana con la Sonora Dinamita.
Los atuendos vaqueros que al principio eran ligeros con sombrero y botas se transformaron en un ropaje improvisado con los impermeables multicolores sobrepuestos, con los cuales la fiesta trató de mantenerse a pesar del ambiente húmedo, encharcamientos por doquier y en algunos espacios el lodo impidió que se caminara con facilidad, como sucedió en el área Gourmet y múltiples áreas verdes.
Lo inusual de la jornada dominical fue que los sombreros no se despojaron tan pronto de las miles de cabezas y continuaron encima de los impermeables de plástico como parte de un improvisado atuendo para la pertinaz lluvia. Los vendedores de alimentos y bebidas también se cubrieron como pudieron.
En tanto, el baile se extendió a lo largo de 50 minutos con los éxitos de la mítica agrupación. Parejas y personas en solitario bailaron y cantaron “Se me perdió la cadenita”, “Capullo y Sorullo” y “La cumbia barulera”, entre otras emblemáticas canciones, infaltables en todo festejo.
En el mismo escenario donde se presentó la mítica Sonora Dinamita, también llegaron Los 2 de la S, Mi Banda el Mexicano, Los Dos Carnales, Momento Fizz, y se esperaba con gran expectación a Alejandro Fernández y a Los Tucanes de Tijuana con el rolón que siempre hace bailar hasta al más tímido, “La Chona”, para cerrar con broche de oro la cuarta edición del festival.












