“¿Por qué defender la música?”, preguntó Natalia Lafourcade al público en el Auditorio Nacional. “La música es una medicina para el alma, que une, que no sabe de clases sociales, de color de piel”, señaló.

El concierto Un canto por México se llevó a cabo la noche del lunes en el coloso de Reforma, su taquilla será destinada a la reconstrucción del Centro de Documentación del Son Jarocho, proyecto que Lafourcade encabeza.

Pasaban las 20:30 horas y el Auditorio Nacional lucía totalmente lleno. Natalia apareció de blanco para arrancar el concierto con “Serenata huasteca”.

El desfile de invitados comenzó con Carlos Rivera, quien interpretó con Natalia “Mexicana hermosa” y “Recuérdame”.

En “La llorona”, que Natalia interpretaba muy a su estilo, lentamente Ángela Aguilar apareció en escena para cantar una parte y finalmente Aída Cuevas se unió a ellas.

Los Macorinos la acompañaron en los temas “Luz de luna” y “Alma mía”. Uno de sus éxitos se dejó escuchar “Hasta la raíz”.

Dio la bienvenida a Panteón Rococó para cantar “Un derecho de nacimiento”.

Pepe Aguilar, entre gritos, comenzó a interpretar la canción “Cien años”. Jorge Drexler cantó con Natalia la canción “Para qué sufrir”. Mon Laferte salió a escena para interpretar a dúo “La trenza” y “Amor completo”.

“Tú sí sabes quererme”, “Sembrando flores” y “Mi tierra veracruzana” sirvieron de preámbulo para que Café Tacvba tomara el escenario. Rubén Albarrán puso a cantar al público con “Esa noche” y “Ojalá que llueva café”.

Faltando 20 minutos para las 23:00 apareció Natalia con guitarra en mano para cantar “Cucurrucucú paloma”. Con “La música es mi religión”, “La bamba” y “Cielito lindo” dieron fin a una noche espectacular.