Durante la ceremonia conmemorativa del centenario del aniversario luctuoso, el presidente Andrés Manuel López Obrador exaltó la figura del poeta nayarita, Amado Nervo, cuya trascendencia en la historia literaria latinoamericana, dijo, provocó que en su sepelio decenas de miles de personas salieran a las calles.
En sesión solemne convocada por el Congreso del estado con la presencia de Beatriz Gutiérrez Müeller, esposa del mandatario, y el gobernador de la entidad, Antonio Echavarría, recordó que Nervo fue no solo un poeta, sino también ensayista y novelista reconocido por sus contemporáneos mexicanos y latinoamericanos.
Un escritor, dijo el presidente, que compaginaba su vocación poética con su apego religioso, que lo acercó a un “estado místico” según lo describió, en su momento, el poeta Carlos Pellicer.
“Este día homenajeamos a un gran poeta mexicano, me da gusto que sus letras se sigan recordando. Un mundo sin poesía es la nada. Nervo apasionó con sus obras a muchas generaciones y hoy que conmemoramos los cien años de su muerte, centenario de su fallecimiento”, destacó.
Fallecido en Montevideo el 24 de mayo de 1919 cuando desempeñaba una misión diplomática, los restos de Nervo —recordó el presidente— fueron trasladados a México en medio de una gran expectación de la gente y de la prensa. Sin embargo, López Obrador refirió que aún cuando escribió en diversos periódicos de la época, Nervo no fue un hombre que compaginara las letras con la lucha política y en ese sentido, no se involucró mucho en el movimiento revolucionario, pero más allá de eso, no hay duda de que fue un poeta muy reconocido en su época y gozó del reconocimiento público.












