Nacido el 11 de noviembre de 1999 en Ciudad de México, Nicolás Haza Paleta encontró en la cinematografía, la actuación y la música distintas vías para desarrollar su sensibilidad artística. Aunque desde joven estuvo familiarizado con el ambiente del espectáculo, su formación tomó un rumbo particular cuando se trasladó a Toronto, Canadá, para estudiar cinematografía. Esa experiencia contribuyó a ampliar su perspectiva sobre el lenguaje audiovisual y a descubrir que su interés por el arte no se limitaba a estar frente a las cámaras.
Su incursión en el medio artístico ha despertado interés tanto por su origen familiar como por su desarrollo profesional. Sin embargo, más allá de la atención que genera su parentesco con dos figuras conocidas de la televisión y el cine, su historia también permite observar el proceso de una nueva generación de intérpretes que busca abrirse camino en un panorama audiovisual en constante transformación, donde conviven las producciones tradicionales, las plataformas digitales y las nuevas formas de consumo de contenidos.
De la cinematografía a los primeros pasos frente a las cámaras
Antes de consolidarse como actor, Haza exploró el trabajo detrás de las imágenes y la creación musical. Su formación en cine le permitió acercarse a los procesos de producción y dirección, conocimientos que posteriormente se convertirían en parte de su identidad creativa.
En entrevistas, el propio artista ha explicado que la actuación no fue necesariamente su primera elección profesional. Antes de incorporarse de lleno a la interpretación, se interesó por la producción cinematográfica y comenzó a desarrollar su faceta musical. Esta trayectoria evidencia una aproximación al entretenimiento que combina distintas disciplinas y que le permite participar en proyectos desde más de una perspectiva.
Su primera aparición destacada en TV llegó en 2022, cuando participó en la nueva versión de la telenovela Los ricos también lloran. En esta producción interpretó a Luis Alberto Salvatierra durante su juventud.
La participación significó su entrada a la televisión comercial y una primera oportunidad para demostrar sus capacidades interpretativas en una historia reconocida por varias generaciones de espectadores. Aunque su intervención fue breve, representó un paso importante en el desarrollo de una carrera que comenzaba a tomar forma dentro de la industria mexicana
Nadie nos va a extrañar amplió su reconocimiento
Uno de los momentos más significativos de su trayectoria llegó en 2024 con Nadie nos va a extrañar, serie ambientada en la década de 1990 que sigue a un grupo de estudiantes de preparatoria que encuentra una oportunidad de negocio al ayudar a otros alumnos a aprobar sus materias.
En la historia, Haza interpreta a Alex, un joven que atraviesa un proceso de autodescubrimiento y cuestiona aspectos de su identidad y sus sentimientos. El personaje enfrenta conflictos relacionados con la aceptación personal, las relaciones afectivas y las expectativas sociales, temas que aportaron una dimensión emocional a la trama.
La serie se convirtió en una plataforma importante para que el actor llegara a una audiencia más amplia. Su interpretación le permitió explorar un registro dramático vinculado con la vulnerabilidad, las dudas y las contradicciones de la adolescencia, alejándose de los papeles breves que habían marcado sus primeros trabajos.
Compartir pantalla desde una nueva perspectiva
El cine también ocupa un lugar central en su carrera. La película Después, dirigida por Sofía Gómez Córdova, representa uno de los proyectos más significativos de su filmografía, tanto por su contenido dramático como por la particularidad de compartir créditos con su madre, Ludwika Paleta.
La cinta aborda el duelo de una madre que, tras perder a su hijo, comienza a enfrentarse a la complejidad de su relación y a descubrir aspectos de él que desconocía. Se trata de una historia que explora la maternidad, la pérdida y las dificultades de conocer verdaderamente a las personas más cercanas.
El proyecto adquirió una dimensión especial por el vínculo real entre sus protagonistas. Sin embargo, la relación familiar también implicó un reto profesional: ambos debían construir personajes independientes de su historia personal.
En una entrevista, Haza explicó que él y su madre establecieron desde el principio una dinámica de compañeros de trabajo, sin trasladar al set una jerarquía familiar. El actor también señaló que fue necesario encontrar un equilibrio entre la relación real que comparten y las necesidades de la ficción, para evitar que los personajes perdieran su autonomía.












