Muy pocas personas pueden contar que estuvieron a punto de morir tres o cuatro veces y que lucharon por su vida durante ocho meses. Es el caso de Toño Mauri. El primer hospital donde lo atendieron fue en Monte Sinaí, en Miami.
“Todos los días estuvo a punto de morir, tres veces por lo menos a mí me tocó hablar con la familia”, recuerda el doctor Juan Rivera, quien se convirtió en médico de cabecera del actor. “El cuadro clínico de Toño era de una neumonía moderada, pero requería oxígeno y el pulmón colapsó”, agrega.
Para ese momento, Toño Mauri ya había enfrentado una hemorragia gastrointestinal; los médicos querían intervenir quirúrgicamente, pero el doctor Rivera recomendó a la familia que no lo autorizara. Milagrosamente, al día siguiente la hemorragia cedió a los medicamentos.
Cuando los doctores de Monte Sinaí le informaron a la familia que no había mucho más que hacer porque los pulmones estaban prácticamente inútiles y que el paciente se mantenía vivo por el apoyo mecánico del equipo respiratorio, Carla Alemán, esposa de Mauri, lo trasladó al hospital Shands, en Florida. Toño Mauri llegó al Shands el 25 de noviembre, donde lo volvieron a conectar a una respiradora artificial, le hicieron la traqueotomía y durante casi dos meses extrajeron la sangre de su cuerpo para oxigenársela.
Trasplante
“Trabajamos muy duro para que Toño se fortaleciera lo suficiente para calificar como candidato a un trasplante de pulmones. El pulmón ya llevaba sin funcionar entre cuatro y cinco meses”, explica el médico Andrés Peláez, quien le realizó el trasplante junto con el doctor Tiago Machuca, director quirúrgico del programa de trasplante de pulmón. “Los pulmones donantes se asignan (en la lista de espera) de acuerdo con la gravedad del paciente receptor”, indica el doctor Machuca.
Suerte
De ahí que Toño Mauri recibiera sus nuevos pulmones 14 días después de ser inscrito como posible receptor. De acuerdo con diversas fuentes consultadas y a pregunta expresa, en EU, es muy difícil, casi imposible, que el tráfico de influencias pueda llevarse a cabo en casos médicos como el de Toño Mauri o cualquier otro. “A veces los pacientes se mueren esperando; por eso Tony fue supremamente afortunado”, señala el doctor Andrés Peláez.











