La película que lanzó a la fama a Jennifer López, Selena, se estrenó en los cines del mundo en 1997, convirtiéndose en un éxito mundial, y además de la “diva del Bronx”, otra persona dio vida a la Reina del Tex Mex, se trataba de una niña llamada Rebecca Lee Meza, que vivió una tragedia luego de esto.
De entre más de 22 mil chiquillas, esta pequeña tuvo la oportunidad de conocer a Jennifer López y viajar por el mundo para promocionar el filme, pero las personas que la rodeaban no vieron con buenos ojos su fama.
Al principio Rebecca se rodeó de gente famosa y creó un lazo muy fuerte con Jennifer López, quien también debutó en el cine con este papel. Pero al regresar a su vida cotidiana, se encontró con un ambiente poco amable entre sus compañeros de escuela.
“Cuando regresé a la escuela tenían mucha envidia mis compañeros. Nosotros recibimos bastantes amenazas de muerte. Cuando llegué al grado 10, me golpearon tan feo, me quebraron la nariz y parte del ojo”, comentó la intérprete.
Esta situación hizo que se alejara de todos sus compañeros, que llegaron a molestarla a tal grado que incluso le revelaron que era adoptada, situación que no le habían comentado sus padres. “No podía comprender por qué me odiaban tanto. Yo solo hice un papel”, contó en una reciente entrevista.
Aunque esos recuerdos marcaron la vida de la entonces actriz, los meses que vivió en el set fueron de los más felices de su vida. J-Lo fue una verdadera amiga para ella y convivieron mucho mientras las dos interpretaban a Selena. “Ella era como una hermana grande. Me daba consejos, era bien linda, bien amable, bien humilde”, recordó.
En 2012, Becky hizo un breve homenaje a Selena en el programa Sábado Gigante y, frente al público y Don Francisco, cantó un verso de la inolvidable canción “No me queda más”. Hoy con un nombre completamente diferente, Becky Burden está alejada de la farándula y es trabajadora social, pero tiene un fuerte deseo de contar su historia en un libro, para que otros niños no vivan el mismo infierno.











