El Museo Chiapas de Ciencia y Tecnología (Much) recibió recientemente a un grupo multigrado de la escuela primaria Centenario de la Revolución, ubicada en una de las colonias adyacentes al municipio de San Cristóbal de las Casas.
Los 40 niños que arribaron en días recientes al Much son de muy bajos recursos y por tal razón fueron exonerados del pago de la cuota de entrada, una excepción que estipula el Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Chiapas (Cocytech) en favor de que la educación y la ciencia continúen llegando a la niñez chiapaneca, y sobre todo a los de menos posibilidades, según detalló la directora del museo, Enue Guerrero Pinto.
Jaime González Martínez, director y maestro de la escuela multigrado, por su parte indicó que aunque en conjunto con dos maestros más atienden a un total de 90 niños, en esta ocasión solo llevaron a 40. Pese a los contratiempos, el maestro se esforzó en conseguir el apoyo tanto del municipio para el transporte como del Cocytech para tramitar la visita, así como el permiso de los padres y tutores de los niños.
Jaime González expresó que el mejor aliciente es ver la emoción en las caras de los niños, quienes, originarios de una colonia, no conocían ni siquiera la cabecera municipal; salir a la carretera, ver la capital chiapaneca por primera vez y visitar el Museo de Ciencia y Tecnología es una experiencia que no olvidarán porque el futuro no les depara mucho.
En la colonia donde se ubica la primaria Centenario de la Revolución ya no hay secundaria; quienes están interesados y pueden seguir estudiando tienen que bajar a la ciudad de San Cristóbal, por eso es raro el niño que continúa sus estudios.
A la edad de 13 o 14 años, la mayoría de las niñas ya son madres de familia. Cuando a los niños les preguntan lo que quieren ser de grandes, sus aspiraciones son de albañiles, maestros albañiles, empleadas domésticas o cocineras en fondas.
Por eso Jaime González destacó la importancia de sacar a los niños en este paseo, para ampliar su visión del futuro. Debido a que los niños ya se desarrollan económicamente en la colonia, pues desempeñan trabajos de albañiles, comerciantes o limpiaparabrisas en los semáforos, son hábiles en matemáticas, por ejemplo.
Respecto a la disposición de los padres a que sus hijos realizaran la visita, fueron varios los que se mostraron reacios, al dar prioridad al trabajo. “No, porque tenemos que ir a repellar una casa”, llegó a expresar alguno.
El maestro lamentó no poder hacer más por ellos. “Ni siquiera son niños indígenas, lo que son es niños pobres, muy pobres”, mencionó, mientras ellos salían de la sala de proyecciones donde vieron “Caminando entre monstruos” (sobre la evolución) y previo a su paso por las diferentes salas permanentes del museo.












