"Sara Regalado * CP. Hace algunos meses inició el proyecto de la Orquesta Esperanza Azteca en el estado de Chiapas; la Fundación Azteca y la Universidad de Ciencias y Artes del Estado de Chiapas trabajaron en conjunto para formar la plantilla de profesores y, por supuesto, para congregar a decenas de niños de diversos municipios del estado.
Ahora, ya avanzado el proyecto y con la mayoría de los instrumentos al servicio de esta orquesta, los niños poco a poco van descubriendo el significado de trabajar en conjunto, están conociendo este mundo sonoro y sintiéndose capaces de hacer música.
El director de la orquesta, Rodrigo Díaz Bueno, especialista en violonchelo y quien estuvo desde el principio en el proyecto de estas orquestas como profesor de instrumento en Puebla, platicó con Cuarto Poder sobre el proceso que se ha seguido para enseñar a los niños, en la práctica y la teoría, la conformación de una orquesta.
""Al principio se enseñó solfeo y se dio a conocer cada instrumento individualmente; luego, en conjunto, por secciones de cuerdas, vientos, de madera y metales. Otra manera de introducir a los hasta ahora más de 150 niños fue familiarizarlos directamente con sus instrumentos. Construyeron sus instrumentos de cartón, para que se fueran familiarizando y que no se frustraran cuando tuvieran el real. Por ejemplo, un instrumento de cuerda al principio suena muy mal, porque lo tienes que tomar de una forma rara, ejecutarlo con un arco y presionar las cuerdas con la mano al mismo tiempo. Esa combinación al principio da como resultado un sonido feo. Los niños se cargan de tensiones y luego es muy difícil resolver eso. Pero cuando se acostumbran a cargar los instrumentos de cartón, ellos van tocando sus piezas, las cantan y se acostumbran al instrumento de una forma relajada. Entonces, cuando toman el instrumento real, ya saben hacerlo"", explica Díaz Bueno, quien también estuvo a cargo de la conformación de músicos de son jarocho.
Además del estudio y gusto por la música, este proyecto esta fomentando, en los niños, disciplina y otros valores como el trabajo en equipo, y esta función social fue justo una de las razones por las que al director le atrajo el proyecto. ""Mi pregunta era, cómo siendo músico uno puede apoyar de una forma social cuando la música no está en la base de las necesidades de las personas, como la comida. Yo no hago comida, yo lo que hago es música, pero a través de ésta yo puedo alimentar el espíritu de los niños, y a través de la música se les puede enseñar cómo ser una persona feliz o a integrarse en la sociedad. Eso es lo que me ha movido"", expresa el educador y músico.
El siguiente paso de la Orquesta Esperanza Azteca de Chiapas es ofrecer una presentación, la cual se tiene prevista para finales de este año o principios del próximo, y seguir trabajando para fortalecer los conocimientos musicales en la práctica y la teoría. No obstante, Díaz Bueno recalca: ""El proyecto no es la orquesta; el proyecto son los niños y el pretexto es la música. El objetivo de esta orquesta es que los niños por la tarde no estén perdiendo el tiempo o aprendiendo cosas nocivas, o abandonados en su casa porque sus papás no tienen la manera de estar con ellos. Aquí se inculcan los valores emocionales a través del trabajo en grupo, la puntualidad, el respeto a los compañeros y a los materiales, el manejo de la frustración y cómo enfrentar las limitaciones. El resultado: gente que desde pequeña está acostumbrada a trabajar duro diariamente por lo que quiere y en lo que le gusta; y una orquesta buena"".
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