Hace un mes, la experta en la realeza inglesa y autora de varios libros sobre la monarquía, Angela Levin, comentó que el príncipe Harry y Meghan Markle querían que su hija Lilibet Diana fuera bautizada en el castillo de Windsor, un deseo que el duque de Sussex externó durante su visita al Reino Unido para la develación de la estatua de su mamá, la princesa Diana de Gales el pasado 1 de julio, en el que hubiera sido su cumpleaños número 60.
En aquel momento, la periodista informó que esa decisión de los duques de Sussex ponía en una situación muy complicada a la reina Isabel II, ya que Harry comentó su anhelo de que su abuela estuviera presente en este momento, prácticamente obligando a la monarca a confirmar su asistencia a pesar de que ella no estuvo presente en los bautizos del príncipe Louis, el tercer hijo de los duques de Cambridge, el príncipe William y su esposa Kate Middleton y al de Archie, el primogénito de Harry y Meghan.
Sin embargo, esa versión de Angela Levin acaba de ser refutada por el experto real Richard Fitzwilliams en entrevista con el sitio británico Express, quien argumenta que los duques de Sussex no tienen la mínima intención de celebrar el bautizo de Lilibet Diana en el Reino Unido, después de la mala experiencia que vivieron con la prensa británica en el bautizo de su primer hijo, Archie Harrison Mountbatten-Windsor.
Asimismo, Fitzwilliams aseguró que los reportes de que Harry y Meghan querían bautizar en el castillo de Windsor a su hija están infundados, pronosticando que ese acontecimiento ocurra en California, lugar de residencia de los duques de Sussex y a donde llegaron luego de dejar sus puestos como integrantes senior de la familia real británica.











