No country for old men

"Redacción Internacional * EFE. Desoladora, deprimente y densa, ""No country for old men"" cruza las miradas de Corman McCarthy y los hermanos Coen para disparar un filme sostenido y atmosférico, maravillosamente interpretado y mejor dirigido.

Cuando los Coen se despojan del humor marca de la casa, descubren bajo su epidermis un perfecto olfato para saber qué les pide una historia. Lo consiguieron con ""Muerte entre las flores"" (1990) y ""No country for old men"", en la que han prescindido también de la música casi en su totalidad. Por todo ello son favoritos al Óscar.

El justo cacareo alrededor de la interpretación de Javier Bardem ha desviado, sin embargo, la atención de este ejemplar de gran cine al que enriquece con su trabajo. Una película forjada con distintas y excelentes capas y barnizada con una sencilla trama del gato y el ratón.

El azar es el verdadero protagonista de ""No es país para viejos"". El que engendra la claustrofobia en sus páramos, el que arrasa con los esfuerzos de sus habitantes. El que los abandona en una profunda soledad, en una silenciosa resignación.

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