Aunque el decir lo que piensa le ha traído problemas, para el conductor de televisión Adal Ramones es una obligación ciudadana que nadie le puede quitar, esté o no al aire.
“Crítiqué a muchos políticos en su momento y a veces me hablaban para decirme ‘tal por cual’. Hasta a la Embajada de Estados Unidos no le gustó lo que dije; es más, ni ‘Big Brother’, que era la joya de la corona de mi empresa, se salvó; en fin, nunca he sido títere de nadie, no me han dicho ‘di esto o el otro’, y en mis redes sociales lo pueden ver, he hablado de todo y de todos.
“Desde mi trinchera he dado mi grito en el desierto, pero prefiero hacerlo y no quedarme con todo lo que me molesta. No me voy a quedar callado, pero tampoco soy Emiliano Zapata, sin embargo, hay una especie de valor cívico que debemos tener”, aseguró el conductor.












