No tengo absolutamente nada de qué quejarme

"Sara Regalado * CP. ""El vicio se paga solo y qué bueno que el vicio que a mí se me dio en la vida fue la búsqueda del placer estético en sus más altos niveles; y lo empecé a recibir muy temprano, de modo que a lo largo del tiempo fue completamente disfrutable mi vida"", dice el poeta chiapaneco reconocido internacionalmente, Efraín Bartolomé, quien en este 2010 celebra 60 años de trayectoria como poeta, vocación que, como explica, desde muy pequeño comenzó a desarrollar.

En entrevista exclusiva, el escritor originario del municipio de Ocosingo platica que desde pequeño se aprendía de memoria poemas de grandes escritores, como los de su más grande influencia, Rubén Darío. ""Me lo aprendí a los ocho o nueve años, pero sus poemas los entendía a los 38 o 39, pero ya desde ahí estaban los gozos plenos"", asevera.

Habiendo publicado su primer libro a los 31 años, Efraín Bartolomé tenía la convicción absoluta de que los libros de poesía se publicaban póstumos. ""Y me parecía que valía la pena eso, hasta que tuve 16 años, cuando leí que José Agustín había publicado su primera novela a los 16 años, pensé que en verdad sí se podía publicar en vida"", añade.

Aunque por varios años fue ferviente admirador del autor de ""De perfil"", Bartolomé no se apresuró, siguió con su vida de catedrático en la UNAM, aunque nunca dejó de escribir y leer poesía; hasta que un día envió unos poemas a un concurso chiapaneco en donde estarían de jurado, entre otros, Enoch Cancino y Jaime Sabines, certamen del que resultó ganador. A partir de ahí todo fue como una bola de nieve que lo llevó a ser uno de los autores más representativos de la poesía contemporánea.

""Nunca padecí el proceso, ha sido de verdadero gozo, y creo que la clave estaba en eso, la decisión de entregar la vida a esa pasión sin importar lo que fuera a pasar, completamente decidido a morirme en la raya"", comenta.

El autor de ""Ciudad bajo el relámpago"" asegura que, en determinado caso, lo difícil no es publicar, sino encontrar cómplices: ""Lo difícil es establecer comunión emocional con lectores, y eso me da mucho gusto porque puedo asegurar que sí tengo lectores, a pesar de que se dice que en México no hay lectores de poesía"", algo que contradice el echo de que su libro ""Ojo de jaguar"" vaya en su décima edición.

De la literatura, dijo: ""Sólo tienes manchas de tinta en una página, rasgos, signos, garabatos, huellas, trazos, pero que dicen algo. En el caso de la novela, se puede extender el autor y sustituye el bulto real con descripciones largas acerca de un asunto, pero cuando se accede a la poesía ya sólo queda la idea pura, la emoción pura, el ángel hermano etéreo de la idea, y con eso breve tienes que comunicar emociones. La poesía es algo que se tiene que merecer. Hace falta información, pero no basta; hace falta inteligencia, pero no basta; hace falta sensibilidad, pero no basta. Entender cada fenómeno de la poesía te permite acceder a la gloria"".

"