El flamante ganador del Premio Nobel de Literatura, Abdulrazak Gurnah, criticó la “falta de compasión” de los gobiernos, incluido el británico, que tratan a los migrantes indocumentados como un problema o una amenaza.

Gurnah creció en la isla de Zanzíbar, ahora parte de Tanzania, y llegó a Inglaterra como refugiado a los 18 años, en la década de 1960. Se ha basado en sus experiencias para escribir diez novelas, entre las que se incluyen Memory of departure (El recuerdo de despedida), Pilgrims way (Camino peregrino), Afterlives (Vida después de la muerte) y la finalista del Premio Booker, Paradise (Paraíso).

Al anunciar el Nobel de Literatura el jueves, la Academia Sueca expuso que el premio reconocía la “penetración inflexible y compasiva de Gurnah de los efectos del colonialismo y el destino de los refugiados en el abismo entre culturas”. Es solo la sexta persona nacida en África en ganar el galardón literario más prestigioso del mundo, otorgado por primera vez en 1901. El premio incluye 10 millones de coronas suecas (más de 1.14 millones de dólares) de un legado de su fundador Alfred Nobel.

Gurnah sostuvo que la migración “no es solo mi historia, es un fenómeno de nuestro tiempo”. El novelista de 72 años denunció que las tribulaciones que enfrentan los extranjeros en movilidad no han disminuido desde que dejó su tierra natal. “Puede parecer que las cosas han avanzado, pero una vez más, se reciben a los recién llegados con la misma medicina de siempre”, declaró a periodistas un día después de ganar el Nobel. “La misma fealdad de siempre en los periódicos, el maltrato, la falta de compasión del gobierno”.

Refirió que Gran Bretaña se ha vuelto más consciente del racismo a lo largo de las décadas y ha “acelerado” la discusión sobre su pasado imperial. Pero “las instituciones, me parece, son tan mezquinas, tan autoritarias como lo eran”. Declaró que la detención de solicitantes de asilo en Gran Bretaña y el escándalo Windrush, en el que miles de personas procedentes del Caribe pero residentes del Reino Unido, que se dedicaron a la reconstrucción del país tras la Segunda Guerra Mundial, resultaron ser víctimas de la represiva autoridad contra la migración ilegal. “Me parece, simplemente, una continuación de la misma fealdad”, dijo.