Óscar Aquino* Poeta chiapaneco
La noche se viene cayendo a cuentagotas
lenta, tímida, abre apenas sus brazos
al sueno, avanza como tortuga gigante,
baja el cielo en silencio hacia alcobas
y ojos, vivos, atónitos, perplejos.
Esta es una noche lluviosa, el cielo
regresa al cielo con su vuelo de luto,
la noche fría me hace pensar.
Al final de cuentas yo sigo triste,
triste y débil como las últimas horas del día,
como un momento que no entiende el tiempo.
Esta noche sigue callada, el silencio
pone tu rostro en mi almohada
y veo tu pelo pensando contra tu cara.
Tan fácil, tu sueno como mi insomnio,
lugares que se corresponden aún de lejos,
quiero dormir y no puedo.
Podría beber.
El alcohol trae suenos con pesadillas,
el alcohol es una convención de nuestro tiempo.
Yo no lo aborrezco, pero no lo prefiero.
La noche de brazos abiertos
juega al balero.
Yo quiero mi sueno, no quiero mujeres estúpidas que bailen sin cerebro,
no quiero hombres que temen al futuro como al veneno.
No quiero ver una novela con personajes nuevos.
Yo quiero que mis manos vuelen
y lleguen hasta el cielo.
Lo mejor sería cerrar mis ojos, sin miedo
y entonces ver cuerpos chocando
como planetas y universos.
Ver explosiones de cosmos secretos.
Ver el fuego nacer en un silencio,
ver la primera luz que se acerca
como un ciego.











