Para Marina de Tavira el mayor impacto de haber sido nominada al Óscar no estuvo en las oportunidades laborales que llegaron después, sino en algo menos tangible, que más personas voltearan a ver una carrera que llevaba años construyendo.
La mexicana compitió en la categoría de mejor actriz de reparto en 2019, gracias a su trabajo en Roma, reconocimiento que compartió junto a Yalitza Aparicio, quien también fue nominada.
Ahora, a casi ocho años de ese momento, habló sobre ese momento que transformó la percepción pública de su trabajo: “Fue un momento crucial y un cambio de giro en mi carrera, no porque por eso hubieran llegado más proyectos, sino porque hubo una mirada. Yo ya tenía cierta edad cuando me nominaron y había hecho muchísimas cosas, y de repente eso empezó a tener un foco que no había tenido antes”, dijo en conferencia de prensa.
Aunque llegar al Óscar ha sido uno de los sucesos más importantes de su trayectoria, la mexicana aseguró que recibir un premio nunca ha sido su objetivo principal; y es que entiende que son consecuencia del trabajo y no la inspiración de. “Los reconocimientos no son algo que tengas en la mente cuando empiezas a trabajar, ni cuando haces una película, ni cuando decides ser actriz. Cuando llegan, claro que se sienten hermosos, pero también reconozco que tanto el teatro como el cine son artes colectivas”, afirmó.
Laureles para la actriz
Este año, el Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF) y la asociación Mujeres en el Cine y la Televisión distinguirán a Marina de Tavira con el reconocimiento La Musa, un homenaje que, admitió, la tiene muy ilusionada. “Nunca me imaginé que un día me tocaría recibir un reconocimiento en el marco de este festival y eso me emociona muchísimo”, confesó.
De Tavira se prepara para volver al escenario con una nueva puesta dirigida por Diego del Río, mientras que Siempre soy tu animal materno, cinta que presentó recientemente en Cannes, continuará su recorrido por distintos festivales internacionales.












