"Sara Regalado * CP. ""Es la cinta más personal que he hecho, aunque todas las he realizado con mucha pasión y compromiso"", dice una convencida María Novaro al referirse a su más reciente largometraje, ""Las buenas hierbas"", cuyo estreno se realizó en Tuxtla Gutiérrez recientemente.
""Las buenas hierbas"" es un relato sobre la química del cerebro, la química de las plantas y de las emociones humanas. Da cuenta de los lazos invisibles que unen a los seres vivos con sus muertos. De los lazos que nos unen y las separaciones inevitables. De la herencia herbolaria mexicana y del conocimiento ancestral de ciertas plantas que ayudan a curar el alma.
Dalia vive con su pequeño hijo Cosmo, separada de su marido, y trabaja en una estación de radio. Su vida cambia cuando tiene que confrontar el Alzheimer prematuro que le diagnostican a Lala, su madre, bióloga etnobotánica de la UNAM.
A pesar de sus más de 30 años de trayectoria como cineasta, la directora de cintas como ""Danzón"", ""Lola"" y ""Sin dejar huella"", asume que en su más reciente trabajo encontró muchas novedades en cuanto a libertad artística y en cuanto a lo que es ""Las buenas hierbas"", la cinta más personal que ha realizado. ""Es un proyecto muy importante en mi carrera, en la medida en que provee una forma muy diferente de producir la película, que fue realmente trabajarla con un presupuesto muy reducido y con nuevas tecnologías. Es una película hecha en alta definición terminada en 35 milímetros; paradójicamente, este menor costo nos dio mayor libertad creativa"", comenta.
Esta libertad creativa de la que habla también se la dio la conciencia tranquila con la que se mantuvo por el hecho de que no derrochó el dinero del estado: ""La mayor parte del presupuesto de las películas mexicanas provienen del estado y yo me siento con la responsabilidad ética de reflexionar qué hacemos con los dineros públicos que nos dan para hacer una película; yo me siento más cómoda de poder dar buenas cuentas a quienes nos facilitaron este dinero y no sentir que se invirtió una cantidad descomunal que a lo mejor habría dado para construir cinco escuelas"".
En realidad, el trabajo en el que se embarcó Novaro como directora, guionista y coproductora fue un deleite para el que se tomó todo el tiempo necesario; nada menos que cinco años de su vida, desde meterse por completo a la investigación tanto de la etnobotánica como del comportamiento de un cerebro afectado por el Alzheimer, hasta escribir el guión y filmar cada escena en la etapa que se requería. ""Había escenas que a fuerza se tenían que hacer en marzo porque es cuando la jacaranda está en flor, y otras que era inevitable hacerlas en mayo porque es cuando los cactus dan frutos"", señaló.
Además de la fuerza que le da la historia a cada una de las cintas de Novaro, es también ya una característica reconocida la carga de la ambientación y el contexto. En este caso no fue la excepción, pues independientemente de la historia que se cuenta, la cineasta lleva al espectador a un viaje largo por el mundo de la herbolaria mexicana, basándose en el Códice Badiano de los aztecas.
Entre lo científico
y lo sensible
La directora recibió este conocimiento sobre etnobótanica en los primeros años del proyecto, al hacerse acreedora a una beca con la que pudo estudiar durante todo un año el mundo de la herbolaria en el Jardín Botánico de la UNAM. ""En el Códice Badiano, en varias partes, se habla de las plantas que curan el alma y de remedios herbolarios de plantas cuyo uso puede ayudarnos a enfrentar emociones como el miedo, el cansancio, aliviar el espíritu y fortalecer el corazón; y me encantó la poesía del conocimiento herbolario de las plantas que curan el alma, me pareció que era perfecto para volverlo el marco de la historia que se cuenta"", relata.
Por otro lado, contar la historia de una persona con Alzheimer fue una introspección realizada por María Novaro: ""Esto surgió de una experiencia muy personal, porque mi madre tuvo Alzheimer cuando ella era muy joven, y a lo mejor me tuve que tardar 30 años para contar esa parte de la historia de mi vida. Conozco las emociones asociadas con ese deterioro que produce la enfermedad. En la cinta no estoy contando la historia, ni mucho menos, pero la emoción profunda la conozco y la tenía que contar"".
Cineasta aventurera
Así como ""Las buenas hierbas"" llevaron a Novaro a volverse especialista en la etnobotánica, cada una de las cintas que ha dirigido, incluyendo cortometrajes y documentales, la han llevado a una aventura, a vivir en carne propia cada historia que quiere contar y a aprender una amplia diversidad de oficios y modos de vida.
""Adoro lo que hago porque es una profesión muy aventurera; cada película me ha abierto un proceso de vida que a lo mejor no es el mío. Cuando hice 'Danzón', yo me convertí en danzonera, iba a bailar tres veces por semana al salón, me hice de la secta del danzón cerrado, era muy purista y no aceptaba el danzón de fantasía, ni el floreado. Para mi película de la frontera, me fui a vivir a Tijuana, crucé la frontera con un pollero; y ahora me metí de lleno en este mundo de la etnobotánica. Todas las etapas de hacer cine me gustan, pero la que más disfruto de todas es la de poder entrar en un mundo que no es el mío, y lo hago con muchísimo desparpajo y mucha valentía. Me atrevo a todo"", asevera.
Hacia delante
""Las buenas hierbas"" tuvo su estreno nacional hace cerca de cinco semanas en la capital de la República Mexicana, en la pasada edición del Festival Internacional de Cine de Guadalajara. Obtuvo los premios a Mejor Actriz, por Úrsula Pruneda (Dalia), y Mejor Fotografía, por Gerardo Barroso, y en octubre la cinta se embarcará en una gira internacional que comenzará en el Festival Internacional de Cine de Roma.
Paralelo a la promoción de ""Las buenas hierbas"", está escribiendo una historia que culminará en el largometraje ""Aire"", actuado por niños y dirigido a os mismo. Se filmará en varios lugares de la República Mexicana, incluyendo Chiapas, con el fin de que niños de todo el país conozcan, aprendan, respeten y disfruten la diversidad de los muchos ""Méxicos"" que hay en México.
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