Noviembre, mes del Conde Drácula

La puesta en escena se fue dirigida por Aarón Vite. Darwin Mendoza
La puesta en escena se fue dirigida por Aarón Vite. Darwin Mendoza

Desde hace unos meses salieron a la venta los boletos para disfrutar la obra de teatro Bienvenido, Conde Drácula, versión libre de la merecedora del Premio Chiapas, Dolores Montoya Galguera.

Las funciones serán los días 23 y 24 de noviembre a las 20:00 horas en el Teatro de la Ciudad Emilio Rabasa, por lo que los interesados pueden pasar a la 1ª Norte número 938, entre 8ª y 9ª Oriente (Centro Calmecac), a comprar sus boletos, que están en 100 pesos para zona general y 150 en VIP.

En palabras de la dramaturga, la obra tiene como particularidad mostrar el comportamiento de un chiapaneco desde su habla, modismos, ademanes y usanzas. Recuerda que esta puesta en escena se caracteriza por buscar el rescate y la divulgación de la idiosincracia local.

Una de sus particularidades es que combina lo anterior con el contexto social, político y cultural que hace que la obra, si bien respeta el formato tradicional, trae siempre nuevos diálogos y situaciones chuscas.

El primer Conde Drácula

A continuación, una anécdota de Dolores Montoya sobre cómo se crea esta obra de teatro que lleva montándose 30 años.

“Como conozco yo a Carlos Cruz Lara, haciendo memoria, yo pertenecí al grupo Debutantes 15, que dirigía Gustavo Acuña, y una vez me habla el maestro Alaminos invitándome a la obra Pedro Páramo. Ahí llego yo al Paraninfo del Icach, donde era la lectura de la obra Pedro Páramo de Juan Rulfo, y el maestro Alaminos hizo una adaptación. Llego y lo primero que miro es un muchacho alto, flaco, y le digo al maestro: ‘Y este varota de tiracoco quién es’. Y me dijo que era Carlos Lara, no me dijo que era Carlos Cruz Lara”, refiere la dramaturga.

“El maestro me da el papel junto con Carlos Cruz de ser unos hermanos incestuosos en la escena, donde apareceríamos tapados con una sábana sobre una cama. Cuando ya estábamos en la puesta en escena, a Carlos no le paraba la boca y despacio decía: ‘Esto ya no me está gustando’. ‘Ni a mí’, le decía. ‘Tengo ganas de fumar’. ‘¡No podemos, estamos actuando!’, le decía.

“Así fuimos haciendo amistad. Un año, en 1987, empiezo a crear en mi mente la obra Bienvenido, Conde Drácula, que no era Drácula, era Frankenstein, pero por lo complicado del maquillaje y toda la cosa, mejor lo dejé con Drácula.

Estaba parada en el bulevar y ahí venía Cruz Lara en su ‘vocho’. Iba a su dentista, que quedaba por el Isstech, y me dio un aventón.

“Ahí me preguntó que qué es lo que estaba haciendo. Respondí que estaba formando el elenco para la montar la obra del Conde Drácula, y él me dice: ¿Cómo la de Bram Stoker?’. Y yo le dije que sí, pero que era una versión para Chiapas. ‘¿Y quién va a ser Drácula?’, me pregunta. Y respondí que no tenía personaje y él expresó: ‘Si querés, yo te lo hago, yo te hago el Drácula’. Y al otro día llegó al Isstech y le fascinó el personaje. En agosto de 1987 sube por primera vez como Conde Drácula y lo fue por 18 años. Hasta que murió fue conocido como ‘Carlos Drácula’”, relató.