"Verónica Huesca * CP. El libro de poesía ""Olivo negro, Guie'yaase'"" de la ganadora del Premio Nezahualcóyotl de Literatura 2004, la zapoteca Natalia Toledo fue presentado en el atrio del Ex Convento de Santo Domingo en Chiapa de Corzo, el pasado sábado en la clausura del ""5s Encuentro de Creadoras de Suenos y Realidad, Mujeres Indígenas en el Arte"".
Natalia Toleda, zapoteca y poeta bilingüe que en 1977 egresó de la Escuela General de Escritores Mexicanos, ha publicado en diversos diarios y revistas del país y el extranjero.
En 2003 y 2004, proyectos como ""Los suenos del olivo"" y ""Las palabras generan palabras"" fueron destacados por el programa ""Arte de todas partes"" del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.
También ha publicado ""Flor de antano"", ""Antología personal"", ""Mujeres de sol, mujeres de oro"", entre otros.
En ""Olivo negro"", Natalia retrata el dolor, el amor y demás sentimientos, pero también es un reflejo de la cosmovisión de una mujer zapoteca, con sus usos, costumbres e imago-mundis, y prueba de ello es que la obra está escrita en su lengua natal y en castellano.
""El libro reza la cosmogonía de los zapotecos. Adentrarse en él resulta adentrarse en los recovecos de una mirada particular de un mundo concebido y engendrado desde una óptica distintiva, a la vez propia y distinta de lo genérico, y a la vez antigua. Los versos denotan la particularidad de Natalia"", senala el escritor Jesús Morales Bermúdez, presentador del poemario, en ausencia de la autora. Además recuerda lo dicho por ella cuando recibió el premio Nezahualcóyotl de Literatura 2004.
""Es necesario reconocer nuestra primera fuente, la oralidad, lo que implica haber recibido conocimientos a través de la palabra hablada. Los ancianos, a diferencia de los libros, nos hablan en voz alta, nos cantan, nos cuentan sucesos históricos, dichos, trabalenguas, proverbios, canciones, recetas de cocina. Gracias a la oralidad conocimos la interpretación del mundo para que las generaciones venideras supiéramos quiénes somos y de dónde partimos. Es una invocación poética a la cosmogonía de los pueblos de México, no exclusivamente a los del Istmo. Una cosmogonía de la que quedan cosas, hebras que sostienen la historia de los pueblos originarios de México, y de esas hebras habla su poesía"", acotó.
""Olivo negro"" es una invocación a la lluvia, a la muerte, al dolor, a la luna y a la fertilidad como símbolo una cultura predecesora de México.
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