La artista de 20 años ha asegurado, en tono de broma pero sin desviarse de la veracidad de su relato, que los estudios en los que ha trabajado huelen a cerrado debido a la escasa ventilación que les caracteriza, cuando no a marihuana. Tampoco disfruta especialmente de tener que cruzarse con otros artistas con los que comparte espacio, ya que esto eleva sus niveles de ansiedad.
“Nunca me ha gustado el ambiente que se respira en los estudios. No hay ventanas y huele a hierba. Además, siempre te cruzas con otros artistas y parezco tonta. Al final siempre acabo pasando vergüenza porque tengo la impresión de que parezco estúpida. No sé, los estudios me ponen de los nervios, de verdad que me dan ansiedad social”, ha revelado a su paso por la emisora Apple Music 1.
En cuanto a su futuro discográfico, Billie ha dejado claro que ella prefiere trabajar con muy pocos productores, a diferencia de otros artistas pop que reclutan a todo un ejército de compositores y músicos. Eso sí, la joven también ha tildado de “pesado” a su hermano Finneas O’Connell, su gran colaborador y responsable en parte de su sonido, pero simple y llanamente porque este es un “adicto al trabajo”. No parece, por tanto, que se avecine un divorcio musical entre los dos hermanos.












