Semanas antes de morir, Oliver Tree, el cantante estadounidense que murió el pasado domingo en Río de Janeiro, luego de que el helicóptero en el que viajaba chocara con otra aeronave, había revelado que dejaría su patrimonio para impulsar a artistas emergentes.
El intérprete, cuyo nombre real era Oliver Tree Nickell, explicó en una entrevista en el programa Zach Sang Show que no quería que su dinero terminara en manos de su familia, sino en una fundación creada por él llamada Dr. Oliver Tree’s Art Grants for Baby Geniuses. “No creo que ninguna de las riquezas ni las cosas que se generan a partir de ellas me pertenezcan”, dijo.
El músico detalló que las regalías de su música serían la base de este proyecto para apoyar nuevos talentos. “Cuando muera, todo el dinero vuelve a los artistas”, dijo. La única excepción que contempló fue la educación de sus posibles hijos.
Trabajo
Antes de la tragedia, el cantante había hecho una gira con su álbum Love you madly, hate you badly y había trabajado en proyectos contra el bullying junto al colectivo mexicano Malcriada. “Era un mensaje positivo que invitaba a las personas a aceptarse tal como son, con virtudes y defectos; a quererse, a crear y a usar la imaginación”, recordó Mathilde Sobrino, integrante del proyecto.












