Organiza mesa sobre el Tren Maya

Más de 40 elementos del patrimonio arqueológico fueron reubicados como parte de la construcción de los Parques de la Memoria. Cortesía
Más de 40 elementos del patrimonio arqueológico fueron reubicados como parte de la construcción de los Parques de la Memoria. Cortesía

El reconocimiento de que fue una instrucción presidencial la construcción del Tren Maya y que en su edificación había que hacer, a contrarreloj, un proyecto de salvamento arqueológico que llevó a la reubicación de al menos 45 elementos del patrimonio arqueológico y la construcción del Parque de la Memoria Báalam Tun para contener esos vestigios “deconstruidos”, fue uno de los puntos que quedaron claros en la mesa académica “La reubicación de patrimonio arqueológico en México. Los casos de Quintana Roo y Campeche”, a la que convocó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El otro reconocimiento, y ese sí casi unánime, es que ninguno de los 10 participantes —incluido el director general y el secretario técnico del INAH— está a favor de la remoción y reubicación de un solo elemento arqueológico y que cuando se hace es la última opción, como en el caso del salvamento arqueológico en el Tren Maya, lo que ha generado una gran polémica y cuestionamientos de arqueólogos expertos que han documentado la destrucción del patrimonio arqueológico, hecho que califican de “lesa arqueología”.

El encuentro de poco más de cinco horas, celebrado en el auditorio Fray Bernardino de Sahagún del Museo Nacional de Antropología, fue inaugurado por el director general del INAH, Omar Vázquez, quien se mantuvo solo por momentos atento a las disertaciones de ocho investigadores y académicos del INAH que celebraron el salvamento a cargo de Pérez Rivas y respaldaron los procesos de reubicación y reinstalación del patrimonio arqueológico realizados, aunque señalaron que esa medida es la última opción que se tiene en materia de salvamento.

También manifestaron, casi en colectivo, que todo fue hecho con apego a la normativa nacional e internacional, a la que todos hicieron referencia; incluso todos presentaron ejemplos de casos de reubicación de patrimonio arqueológico e histórico a nivel nacional e internacional.

Puntos de debate

Aunque hubo una pequeña representación de los arqueólogos que han denunciado la destrucción del patrimonio, sobre todo en el tramo 7 del Tren Maya, encabezada por Felipe Echenique y Sergio Gómez —incluso este último consiguió que le cedieran poco más de 20 minutos para presentar evidencias de la destrucción—, debido a la mala calidad de las imágenes no se podían ni leer los documentos ni ver las imágenes.

La actividad fue un encuentro de respaldo al proceder del INAH, de las autorizaciones del Consejo de Arqueología y de la Coordinación de Arqueología, para la reubicación del patrimonio, y un reconocimiento al trabajo del arqueólogo Manuel Pérez Rivas, director del proyecto de Salvamento Arqueológico Tren Maya, quien fue el más felicitado, al igual que lo fue el antropólogo Diego Prieto, exdirector del INAH.

“Lo que hizo Manuel Pérez Rivas está estupendamente bien hecho en términos técnicos. Como en ningún otro proyecto se utilizó tecnología de punta, diversidad de especialistas, y eso dio como resultado un buen trabajo técnico”, señaló Salvador Pulido, coordinador nacional de Arqueología, quien en entrevista reconoció que “un punto que disminuye la efectividad del proyecto es cómo se determinó qué monumento tendría que ser recuperado, reubicado, investigado a fondo”.

Además, afirmó que “nunca se pensó en la generación de un parque, se pensó en que se iba a recuperar, iba a tratar de hacerse posible la perduración del monumento”. Pulido incluso negó que los elementos que se dejaron en el derecho de vida, no quedaron abandonados, dijo que están protegidos.

Justo Pérez Rivas señaló que “las obras prioritarias de infraestructura del gobierno federal, independientemente de sus connotaciones políticas e ideológicas, siempre han representado grandes retos para las labores de salvamento”.