Ornán Gómez fue uno de los escritores chiapanecos seleccionados por medio de la convocatoria Tz’akbu Ajaw para ser publicado por el Consejo Estatal para las Culturas y las de Artes de Chiapas este año.
El también autor de Miedo en la sangre (Notas para salvar el alma) dice estar contento por esta nueva obra, que sería la segunda que le edita la institución cultural del estado de Chiapas, dirigida por Maritsa Maranto Zepeda.
Por este motivo, concedió una entrevista para hablar de La ciudad me pudrió el alma.
¿Cómo te sientes de que el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas te publique un libro a través de su convocatoria Tz’akbu Ajaw?
Me siento muy contento, agradecido con la vida. Hace años, el Coneculta, en coedición con ediciones Morbo, me publicó Miedo en la sangre (notas para salvar el alma) y desde entonces no volví a publicar con la institución. Sin embargo, hace meses, cuando vi la convocatoria que la institución a través del área de Publicaciones emitió, me dije que no perdía nada con intentarlo y envié mi escrito. Mi sorpresa es que mi obra fue seleccionada, lo cual me alegra infinitamente. Considero que esta manera que el Coneculta está promoviendo para publicar con ellos —dirigidos acertadamente por la doctora Matza Maranto como titular y por el maestro César Trujillo en el área de Publicaciones— da certeza y recupera la confianza en la institución. Todos los creadores tenemos la misma oportunidad.
Cuéntanos qué te parece esta nueva forma de publicar libros del Coneculta
Como te decía, creo que esta manera que el Coneculta está implementando es muy buena. Brinda la misma oportunidad a todos los creadores en sus diferentes categorías. Creo que la designación de la doctora Matza Maranto como titular y la del maestro César Trujillo como encargado de Publicaciones del Consejo está generando que esta estrategia esté posicionándose como una de la más transparentes, pues ellos también son creadores y saben que publicar con una institución a veces no resulta sencillo.
¿Es la primera vez que esta institución te edita un libro?
No. Ya antes me publicaron Miedo en la sangre (notas para salvar el alma), en coedición con ediciones Morbo. En esa ocasión el maestro Marco Antonio Zuart estaba a cargo de Publicaciones.
¿Cómo nació la idea de crear estos cuentos?
El libro de cuentos se compone de dos partes. La primera la conforman historias que tienen que ver con el crimen organizado y un periodista que insiste en desenmarañar los tejidos del mismo. Estas historias están contextualizadas en la ciudad donde radico, Comitán. Pese a que los personajes se muestran fuertes y poderosos, cada uno trae un infierno interior que lo arrastra a hacer lo que hacen. La ciudad tiene que ver en la conformación de la historia de cada uno.
La segunda parte se conforma de historias que exploran la subjetividad de los personajes, haciendo énfasis en la soledad, miedo y odio. La mayoría son personajes matizados por la soledad, habitantes de una ciudad que no les presta atención. De ahí el nombre ‘La ciudad me pudrió el alma’. Mis personajes son huérfanos en una ciudad que los soslaya, los relega al olvido, de donde vuelven bravos y violentos.
Quizá las historias que componen el libro podrían dar cuenta de una sociedad que ya perdió sus valores éticos y morales y que patalea en la incertidumbre, donde la violencia cobra sentido. Un trienio atrás, Comitán vivió sus peores momentos de violencia: robos, asesinatos y secuestros. Ello me hizo crear personajes apegados a lo que se estaba viviendo.
¿Por qué el título de La ciudad me pudrió el alma?
La ciudad está creciendo sin control alguno. Gente de otros estados y países están llegando. Personas con historias desconocidas. La ciudad se convirtió en un ente que engulle todo lo que alcanza. Los bosques, los arroyos y los valores se extinguen. La ciudad es una Hidra que consume todo. Pasa de todo, y nadie repara en lo que sucede. Hasta la muerte es cosa normal. La ciudad, esa aglomeración de personas con costumbres diversas, nos borró la capacidad de asombro.
Albert Einstein decía que “la vida es peligrosa no por los hombres que hacen el mal sino por los que se sientan a ver qué pasa”. Justo eso está pasando con las ciudades modernas. Nadie se interesa en el otro, en la historia de los otros. Poco a poco las personas han sido despojadas de su historia para convertirse en un dato, un número. La violencia es eso. Ha disminuido al ser humano en un producto de negocio, y las autoridades han sido cómplices por cuanto no han prestado atención a ello.
¿Qué te llama la atención de seguir creando cuentos?
El género me gusta. Sin embargo, creo es un poco complejo. Cortázar decía que la novela siempre gana por puntos, mientras que en el cuento, por nocaut. Por su extensión, el cuento debe poseer la magia de mantener el interés del lector en la historia. Debe deslumbrarlo. Pero por su misma extensión, el cuento debe ser preciso. Ni más ni menos, sino lo necesario. Debe estar muy bien calibrado para conseguir sorprender.
¿Qué tópicos tocas con estos escritos?
Como te dije antes. Los temas son la violencia, como resultado de las configuraciones de nuevos valores y estilos de vida determinados por la ciudad. Hay una violencia visible que podría ser lo que vemos todos los días en los diarios y portales de noticia, y que se legitima con los narcorridos. Sin embargo, está la otra violencia que se vive en la intimidad de cada uno. Esa que se arrastra en el pensamiento de cada uno. En las relaciones de pareja, por ejemplo. O en esa que se aplica a uno mismo.












