La profesionalización de las artes plásticas en Chiapas es resultado de la visión y el compromiso de artistas plásticos, muchas veces convertidos en administradores, docentes, gestores, curadores y demás áreas afines en un esfuerzo desinteresado en aras de la promoción, difusión, creación e investigación en dicha disciplina artística.
Javier Orozco Palavicini fue uno de ellos: docente, artesano, administrativo, artista plástico e investigador, que son sólo algunas de las especialidades en las que compartió sus contenidos de conocimientos y a las que sumó y unió esfuerzos con todos aquellos interesados en las mismas.
Su deceso repentino e inesperado, (sábado 29 de abril), deja un aroma a orfandad en varias generaciones de artistas plásticos consagrados y emergentes que tuvieron la dicha de compartir e intercambiar actividades y proyectos.
Su historia de vida está ligada a la Facultad de Artes de la Unicach, de la que fue fundador y en la que participó activamente siendo director de la carrera técnica en artes visuales y también de la posterior Licenciatura en Artes Visuales.
Como artesano sobresalen sus labores de rescate de materiales; de usos y costumbres y de juguetes tradicionales. Con una muñeca realizada en papel encerado obtiene el premio especial de la VIII Feria Estatal de Artesanías Chiapas 2016.
Como investigador realiza importantes aportes al estudio y comprensión del discurso artístico y generacional del grabado en Chiapas de los años 1945 al 2000: su importancia y difusión como patrimonio de Chiapas al país.
Como pintor, sobresalen sus exposiciones “Cinco siglos de plástica en Chiapas” y la mención honorífica que obtiene en el último salón de la plástica chiapaneca, mismas que apenas nos vislumbran su aporte y valía y que abre un nuevo panorama en la investigación, registró y conservación de su obra en el universo plástico chiapaneco.












