Óscar Herrera es un joven apasionado por dos disciplinas: el canto y el teatro. En sus redes sociales, cada vez que se entera de un nuevo proyecto, ya sea musical o escénico, lo hace saber a sus amigos para que ellos también disfruten el talento chiapaneco.
Pero esa inclinación por las artes no solo se queda en la parte de la promoción sino que va más allá, pues ha sido parte del elenco de obras de teatro que se han presentado en los últimos años, tales como Juanita Chacón de Claudia Orantes, Las brujas de Salem de Arthur Miller o Abuelita de Batman de Alejandro Licona, todas estrenadas en Tuxtla Gutiérrez.
El actor y cantante confiesa que desde muy pequeño se ha sentido atraído por el escenario, dado a que su padre tenía un grupo musical y él acudía a los ensayos, así como a algunas de las presentaciones.
Recuerda que en esos momentos se quedaba admirando cómo los músicos tocaban y cantaban, pero lo que más le sorprendía era cómo las personas se olvidaban de sus preocupaciones y se ponían a bailar y a reír, de modo que eso incrementó su deseo de estar arriba de un escenario.
Aunque hoy se dedica tanto a la actuación como a la cantada, confiesa que lo primero para él fue el canto, dado al oficio de su papá, quien además de músico era intérprete. El joven, que recientemente participó junto al tenor Juan Carlos Suárez en una serie de presentaciones virtuales para acompañar a las personas que sobrellevan el confinamiento, explicó cuáles son las sensaciones que le provoca estar sobre una tarima.
“Es una mezcla de emociones, pero las más importantes son la libertad y la felicidad por el hecho de tener la oportunidad de hacer lo que más me gusta, ya sea en mi casa, en una fiesta o en un escenario. Me gusta mucho entretener y dejar alguna enseñanza con mi trabajo escénico”, expresó, y recordó además que la primera obra en la que actuó de forma profesional fue Vaselina, en el año 2014, cuando él formaba parte de una escuela de teatro y canto.
“Recuerdo que era un manojo de nervios porque era la primera vez que sabía y tenía muy presente que el público pagó su boleto para entrar a ver una obra donde yo trabajaba. Me di cuenta del peso que eso tenía. Pero mi primera obra en la que actué fue en la prepa; se trataba de una obra que monté en una semana de oración que organizaba la escuela en la que estudiaba, y fue muy divertida. El crear una historia junto con mis compañeros de escuela desde cero y jugar para ver qué surgía fue algo muy particular para mí”, destaca.
Por otro lado, el actor afirma que esta temporada en la que las producciones teatrales en el estado de Chiapas han estado varadas, él ha empleado su tiempo en perfeccionar su performance. “Estoy leyendo cosas nuevas de técnica teatral, viendo cursos ‘online’, analizando mis presentaciones para ver qué hacía bien y en dónde tenía detalles para mejorar. También estoy tratando de reconectar con mi artista interior y madurar en el manejo de las emociones”, refirió.
De momento, Óscar no tiene problemas con el confinamiento, pese a ser parte del gremio artístico, que es uno de los más afectados por el paro de labores. Actualmente está en casa con su familia, pareja y mascota, y ha sido favorable para él parar un rato, luego de estar corriendo de un lado a otro para los ensayos, clases y presentaciones.
“Se agradece, aunque ya se extraña la vida de antes, pero por fortuna me he mantenido sano, que es lo más importante, y al final siempre hay cosas por hacer estando en casa”, indicó.












