Óscar Oliva a la Academia Mexicana de la Lengua

Al mencionar el nombre de Eraclio Zepeda, a Óscar Oliva se le quebró la voz; ambos, junto al chiapaneco Juan Buñuelos, Jaime Augusto Shelley y Jaime Labastida, irrumpieron en las letras mexicanas con su libro La Espiga Amotinada, lo que generó entre estos 5 autores una sólida amistad, y es Oliva el único chiapaneco que vive actualmente.

El viernes, Óscar Oliva Ruiz (Tuxtla Gutiérrez, 1938) fue ingresado en sesión solemne a la Academia Mexicana de la Lengua, a través del director de esta institución, Jaime Labastida, quien le hizo entrega de una placa que dice: “La Academia Mexicana de la Lengua ha designado individuo suyo, como miembro correspondiente, a don Óscar Oliva en atención a sus conocimientos lingüísticos y méritos literarios. Para que así conste, se expide este diploma en Ciudad de México el día 17 de agosto de 2018”, con las firma de Vicente Quitarte como secretario y como director, Jaime Labastida.

Durante su discurso Óscar Oliva dio lectura al texto “Poesía de la perseverancia”, y agradeció este hecho. Dijo que se encuentra emocionado porque ocupará el lugar del escritor Eraclio Zepeda. Así también, agradeció a Diego Valadés, a Germán Viveros y a Roger Bartra por haber propuesto su ingreso a tan ilustre institución.

El poeta recordó sus viajes a comunidades del estado de Chiapas, habló de los escritores que lo han marcado y declaró que se considera un lector experimentado en la poesía, tal como lo quiso Fray Luis de León con sus pupilos. “Toda aventura es un riesgo, quiero que mi poesía esté marcada por la velocidad de los acontecimientos planetarios, que explore el conflicto entre razón y pasión, que sea una poesía abierta, una poesía que sea un proceso, no un resultado; una negación, no una afirmación”, expresó Oliva.

“La poesía abierta que yo conjuro, que quiero para mí, tiene que ser un organismo que eche raíces a medida que se expanda, que crezca y se mueve en lugares emergentes. Creo que la poesía hay que abrirla con los lenguajes de la ciencia y de las nuevas tecnologías y de las otras artes no literarias, y así se podrá fortalecer y engrandecer nuestro idioma, pues se estará creando otro idioma desde el derrumbe. Todo es susceptible de dirigirse en metáfora, porque todo es metáfora”, argumentó.

En el acto estuvieron presentes el rector de la Unach Carlos Eugenio Ruíz Hernández y Adolfo Castañón Morán bibliotecario de la Academia Mexicana de la Lengua.