Óscar Ruvalcaba estrena coreografía

El estreno internacional de la coreografía “Center”, de Óscar Ruvalcaba Pérez, el 10 de agosto a las 20:00 horas en el Teatro de la Danza Guillermina Bravo del Centro Cultural del Bosque, marca el cierre de un gran ciclo de 38 años y abre una pregunta: ¿cuál es el siguiente paso?, ¿qué sigue?

Estas casi cuatro décadas en el mundo de la danza han sido un viaje para encontrar la propia voz. “¿Quién soy yo como coreógrafo?, ¿cuál es mi universo?, ¿qué y cómo lo quiero decir?”, son preguntas que se plantea en Center. Ha sido como recorrer un laberinto con muchas escalas.

“El mundo del arte está lleno de grandes genios. Cuando uno inicia, entonces, es inevitable visitar a estos grandes genios que, a veces, te definen, pero no son tu voz, no eres tú. Me gusta lo que decía el crítico literario Harold Bloom, ‘el arte es un proceso agónico’. No porque esté muriendo, sino porque ‘agón’, en griego antiguo, significa ‘batalla’. Los grandes pueden ser asfixiantes, justo porque son muy grandes, pero hay que pelear con ellos para encontrarse a uno mismo. Un poco como David y Goliat”, expone.

Center es, en ese sentido, resultado de un proceso de autodescubrimiento hecho por el coreógrafo y bailarín. La pieza, que refleja su propio universo y su yo, es la última de una trilogía que empezó en la pandemia y que incluyen: “Periferia” y “Travesía”.

“Estábamos haciéndonos tantas preguntas y para mí fue como sentirme arrancado del centro de mi vida. Empezó con una periferia emocional: ¿qué hago aquí?, ¿qué se hace aquí? No fue solo un viaje psicológico porque ante la incertidumbre todo cae en tela de pregunta. Teníamos muchas dudas porque, de pronto, nos lanzaron a la periferia de nuestra propia vida”, señala.

La segunda pieza, “Travesía”, narra el viaje de la periferia al centro y justo la tercera es la llegada al sitio en el que uno ya es capaz de describirse a sí mismo. “En una emergencia muchas cosas se sintetizan. ¿De verdad es importante que yo siga haciendo tal o cual cosa? De repente entendí que lo importante es reconocerte a ti mismo y entregar eso que es tuyo, que eres tú. Por fin, entiendo la simbología del tríptico: es un viaje que me ha traído desde la periferia de mi vida en el arte hasta el centro de ella”, detalla.

Tras su estreno en el Teatro de la Danza, le seguirán funciones en agosto, septiembre y octubre en diferentes sedes.