Pacheco| ambiguo con toros

"Madrid * EFE. El escritor mexicano José Emilio Pacheco, último premio Cervantes, asegura que le parece ""bien"" la supresión de las corridas de toros en Cataluña, España, a partir del 1 de enero de 2012, porque defiende ""en todos los sentidos a los animales"", pero, a la vez, dice sentir ""una gran ambigüedad"" porque desde pequeño ha vivido esta cultura taurina.

""Siento esta ambigüedad porque me siento como si me despojaran de la cultura taurina que ha impregnado México. Yo, que soy antitaurino, tengo un vocabulario taurino, y por ejemplo, no digo nunca estoy cansado, sino 'quedé para el arrastre'. Y es que desde pequeñito me llevaban a los toros, y antes que el futbol, el espectáculo eran los toros"", explica este poeta, narrador, ensayista y traductor.

El escritor mexicano cree que esta iniciativa que prohíbe los toros y que se ha aprobado a finales del mes de julio pasado en el parlamento catalán pronto tendrá eco en México.

""Este debate no tardará en desarrollarse aquí, seguro"", sostiene el autor, al tiempo que recuerda que aunque no ha ido a una plaza desde 1956 todavía guarda ""con mucho cariño"" el álbum de estampas de toreros que hizo cuando era niño y que ahora está pensando en donar al museo de Carlos Monsiváis, el escritor y cronista de México, fallecido el pasado mes de junio, gran amigo de Pacheco, junto con Sergio Pitol.

""No sé -se pregunta humildemente Pacheco-, a lo mejor, le horrorizaría este álbum porque él era mucho más radical que yo, pero me gustaría que estuviera allí"", comentó. Pacheco (Ciudad de México, 1939), quien recogió el pasado mes de abril el premio Cervantes 2009 de manos del Rey, es conocido en España, sobre todo, por su poesía y por su breve novela, ya mítica y de culto, ""Las batallas del desierto"". Y ahora se publica, en las primeras fechas de septiembre, sus cuentos reunidos en un volumen bajo el título ""El principio del placer y otros cuentos"".

Se trata de los cuentos que el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana escribió en los años 60 y 70, que no han dejado de imprimirse (mucho de ellos piratas) y de leerse.

""Cada vez que voy a una presentación o algo y me dan un libro para firmar, el 90 por ciento de las veces es pirata. Me parece horrible. Hay que acabar con esa impunidad -lamenta-. Además, antes, eran ediciones horribles y hoy prácticamente son iguales que los originales. Yo hoy tengo dos problemas, los piratas e internet, que me queda un poco lejos y donde también tiene que acabarse la impunidad y el anonimato de todo el mundo que quiera decir lo que le dé la gana sin responsabilizarse de ello"", apuntó.

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