Pagano es una puesta coreográfica de la destacada agrupación Antares Danza Contemporánea que convierte el escenario en un paisaje donde lo sagrado y lo ritual se entrelazan con la vida diaria: supersticiones, impulsos, deseos y miedos que atraviesan nuestra identidad, pero no de manera colectiva, sino individual.
Escenificada por siete bailarines y con música original del compositor Tomás Barreiro, ganador del Premio Ariel a Mejor Música Original 2025, la obra tendrá tres funciones del 14 al 16 de agosto en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario de la UNAM.
Su creador invita al público a sumergirse en un territorio donde la danza deja de ser espectáculo para convertirse en una experiencia física, emocional y profundamente humana. Busca que, lejos de asistir con una idea preconstruida, cada espectador elabore su propia interpretación de lo que observa y percibe a partir de sus vivencias personales.
Creador
“Quisiera que más que ir con la idea preconcebida de la palabra pagano, los asistentes traduzcan lo que ven a partir de la interacción escénica y a través de sus propias memorias. Para mí eso fue lo más impactante cuando me enfrenté al arte por primera vez, pues la escuela, la religión, lo social, siempre están tratando de explicarte quién eres y el arte me abrió la posibilidad de percibirme como persona”, explicó Miguel Mancillas, coreógrafo con varios premios y 60 obras creadas, así como director de la compañía sonorense.
Lo que busca, agregó, es “que la gente vaya con un concepto pagano, es decir, que no está dentro de una estructura rígida, sino compuesta por diferentes saberes e intuiciones, que lo viva como una experiencia. Siguiendo el principio de las artes escénicas no detenerse en mi descripción de la obra, sino que cada quien construya su propio pagano en su cabeza. Que sea una vivencia individual en un contexto comunal”.
Sin buscar narrar una historia específica, la obra transita por territorios marcados por la contención, la inestabilidad, las microviolencias y las contradicciones que atraviesan la condición humana. Son los cuerpos quienes construyen el relato con respiraciones, silencios, tensiones y movimientos que revelan aquello que solemos esconder, incluso de nosotros mismos.












