"Un 25 de abril de 1863 nace el Dr. Belisario Domínguez, senador chiapaneco opositor al golpista Victoriano Huerta, a quien demandó su renuncia. El 23 de septiembre de 1913 intenta pronunciar, en el Senado, el discurso que le causaría la muerte. Ante la imposibilidad de hacerlo, busca quien lo imprima. El reto lo acepta una mujer.
Recordemos qué sucedió antes del hecho. El Congreso acepta la renuncia del Presidente Francisco I. Madero, quien se encontraba en prisión. Ese mismo Congreso aprueba la elevación de Victoriano Huerta, asesino de Madero, a la Presidencia de la República.
María Hernández Zarco, bisnieta de Francisco Zarco, fue quien se encargó de hacer circular la oratoria de Belisario Domínguez. Trabajaba en la imprenta de don Adolfo Montes de Oca y relata los hechos en una entrevista que le realizó Aura Rostand en 1940: ""Yo sí sabía que don Belisario era todo un patriota y le tenía gran simpatía"". Aclara: ""En mi vida sólo una vez le hablé"". Continua: ""Un día supe que don Belisario le rogaba enardecidamente a mi patrón que le imprimiera un discurso, y vi que don Adolfo se negaba alegando que eso era pedirle que se suicidara. Don Belisario leyó en voz alta el discurso, y era tremendo"".
Continúa relatando María: ""Me acerqué a don Belisario y le dije: 'Déjeme usted su manuscrito. Yo lo imprimiré a escondidas'"". Después de la primera impresión del discurso, vinieron los sucesos terribles y ejemplares de esos días.
""Señores senadores, me es muy grato manifestar a ustedes que ya hubo quien imprimiera este discurso. ¿Queréis saber, señores, quién lo imprimió? Voy a decirlo, para honra y gloria de la mujer mexicana: ¡lo imprimió una señorita!"", es un texto que consta en el libro ""Historia de la Revolución Mexicana"", editado en 1936 por José T. Meléndez.
Belisario Domínguez es asesinado el 7 de octubre de 1913. El día 8 de octubre, María Hernández edita los discursos que ella intituló ""Palabras de un muerto"" y lo hizo circular.
En abril de este año, el Senado estrenó sede, con un costo de 2 mil 563 millones de pesos. Los senadores del PAN y del PRI justificaron el costo del recinto con el ahorro en rentas. Sin embargo nada justifica el que activen las economías de países como China, al importar el mármol y el granito, o la de Italia, adquiriendo los escaños, o a la empresa española con un contrato de 170 millones para mobiliario, cuando han tenido la posibilidad de activar la economía de nuestro país.
Atenta solicitud a los senadores, que retiren sus comerciales de radio y televisión donde promocionan su actividad legislativa; son anuncios ofensivos y denigrantes para la vida política y social del país. Calladitos se ven más bonitos.
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