Para conmemorar la Revolución

Para conmemorar la Revolución

El día de hoy se celebra un aniversario más de la Revolución mexicana, situación que deviene de una serie de conflictos económicos, sociales y políticos, entre estos la desigualdad, la situación agraria, un régimen económico injusto, la división social y el largo mandato de Porfirio Díaz, en la presidencia del país.

Eso acontecía en la mayor parte del centro del país, pero Chiapas, según estudiosos, ha tenido su propia historia, muy distinta a la del resto del país. Quien habla de este tema es el cronista Marco Antonio Orozco Zuarth, a quien se le hizo llegar una serie de preguntas en torno a este movimiento social armado que se inicia en 1910 y termina en 1917.

¿Cómo afectó al estado?

En Chiapas llegó tarde la Revolución. Fue en 1914 cuando llegó Jesús Agustín Castro a imponer la Revolución, enviado por el presidente Venustiano Carranza; aquí no estaban dadas las condiciones estructurales para cambiar la situación. Por ello los peones y trabajadores apoyaron a sus patrones y no a los carrancistas.

¿En qué situación se encontraba el estado en ese momento?

Acababa de pasar el enfrentamiento entre San Cristóbal y Tuxtla por la disputa de la sede de los poderes del estado. En efecto, en 1911 y con el pretexto de ser maderistas, algunos sancristobalenses, azuzando a miles de indígenas, se lanzaron contra Tuxtla; no obstante fueron vencidos en Chiapa de Corzo. Otro acontecimiento que consternó a Chiapas fue el asesinato del Dr. Belisario Domínguez en 1913.

Chiapas siempre se ha manejado un poco fuera del contexto nacional; es decir, ha creado su propia historia un tanto distinta a la del resto del país. ¿Cómo se vivieron aquellos días de tensión sobre este hecho histórico?

Fueron años de mucha violencia, los bandos eran carrancistas por un lado y mapachistas por el otro. Los primeros eran del gobierno y los segundos, finqueros apoyados por sus mozos. De 1914 hasta 1920, ambos bandos se enfrentaron sin lograr el control total del estado. La batalla se terminó por razones políticas, cuando llega al poder Álvaro Obregón, con quien había pactado Tiburcio Fernández, el jefe de los “mapaches”.

¿Hubo Revolución en Chiapas, a sabiendas de que se ha manejado en otra sintonía?

Pues si hubo, algunos la llaman“contrarrevolución”; sin embargo, después de este movimiento las cosas empezaron a cambiar, aunque en forma muy lenta. El principal tema es el de la reforma agraria, ya que en Chiapas fue el último estado en donde se termina de realizar.

De las obras que hablan sobre esta situación, ¿cuales serían las más importantes?

Recomiendo dos del mismo autor: Ejército de ciegos y Resistencia y utopía, de Antonio García de León.

¿Se logró el objetivo principal de la Revolución?

En parte; el objetivo zapatista de “la tierra es de quien la trabaja” fue el que más se logró al instaurarse el reparto agrario. Pero la política agropecuaria de fomento no ha tenido la efectividad que se requiere. Los apoyos a los campesinos tienen como fin el control político y no la productividad. En materia laboral observamos mayores avances, pues antes los trabajadores estaban casi esclavizados y hoy contamos con una legislación que ampara sus derechos.

En educación se pasó del 90 % de analfabetismo en 1910 a poco menos del 30 % en la actualidad. Así, podríamos enumerar varios temas; sin embargo, la pobreza extrema, que es un tema de justicia social, aún es muy grande en nuestro país y va en crecimiento. En salud, educación y seguridad se observa un retroceso.

¿Debemos celebrar esta fecha?

Más que celebrar, debemos conmemorar. Una cosa es que no hayamos avanzado como quisiéramos y que hoy nuestro país tenga una grave crisis económica, política y social; pero esto no tiene nada que ver con lo que en su momento hicieron grandes líderes como los hermanos Flores Magón, los Serdán, Francisco I. Madero, Belisario Domínguez, Venustiano Carranza, Pancho Villa y Emiliano Zapata, y los millones de mexicanos que murieron luchando por la justicia social. Los recuerdos de nuestra historia son elementos que debemos rememorar; es una trampa del imperialismo el querer quitarnos a nuestros héroes y nuestros ideales, para sustituirlos por personajes de los cómics o artistas de la farándula y pensamientos de vanalidad y ligerezas.