México * Agencias. Hoy 22 de abril se celebra el Día Mundial de la Tierra. Esta fecha se instauró en Estados Unidos en 1970, con el objetivo de recordar los problemas que afectan al planeta y promover acciones que busquen un desarrollo sostenible.
Sin embargo, han pasado los anos, y el siglo XXI ha comenzado con los mismos problemas con los que finalizó el anterior: el número creciente de habitantes y los altos niveles de consumo están agotando los recursos naturales. La escasez crónica de agua y el avance de la desertificación; la pérdida de la tierra arable, la destrucción de los hábitats naturales y la contaminación generalizada son los principales peligros que amenazan la biodiversidad y el desarrollo de la Tierra.
Uno de los asuntos que más preocupa es el de la superpoblación. En los últimos anos, la fecundidad ha descendido en los países desarrollados y en aquéllos que se encuentran en vías en desarrollo. Aun así, según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas, la población está creciendo a razón de 78 millones de habitantes por ano. Hoy en día, la población mundial supera con creces los 6 mil millones de personas, y se espera que, para el ano 2025, esta cifra llegue a los 8 mil millones.
Impacto global
Si el crecimiento de la población persiste y, con él, el aumento de la demanda y el consumo de los recursos naturales, los límites ambientales se pondrán antes de manifiesto. Se prevé, por ejemplo, que la escasez de agua afectará a casi 3 mil millones de personas para el ano 2025. En cuanto a la degradación de las tierras arables, en los últimos anos, esta cifra alcanza aproximadamente los 700 millones de hectáreas. La mitad de la cubierta forestal original del mundo, más de 3 mil millones de hectáreas se han perdido, sobre todo en los últimos 50 anos y todos los anos se destruyen en todo el mundo, unos 16 millones de hectáreas de bosque (un área aproximadamente igual a la ocupada por Nepal).
En cuanto a la contaminación, el crecimiento de la población urbana y de la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera está provocando un cambio climático de terribles consecuencias para la biodiversidad del planeta. Su pérdida no sólo supone un prejuicio y una amenaza ambiental, sino que también repercute negativamente en el desarrollo económico y en el progreso social. Actualmente, más de 40 mil especies de plantas y animales son explotados para el beneficio del hombre.











