Verónica Huesca * CP. El día de ayer se llevó a cabo el tradicional desfile de banderas en honor de San Sebastián Mártir, a cargo de los Parachicos y Chiapanecas, hacia el domicilio de los priostes. De igual forma, se realizó la visita de los primeros a los difuntos patrones, en el panteón de Chiapa de Corzo.
Éste último es un ritual que conlleva una gran emoción para los participantes, ya que para ellos no solamente es un honor portar la vestimenta, sino también honrar a sus antecesores, y gracias a ellos se ha logrado preservar esta fiesta. Los pasos de baile y el ritmo del chinchín, el tambor y la flauta de carrizo son distintos a los que normalmente se escucha durante los desfiles tradicionales que se realizan en las principales calles de Chiapa, debido a su carácter solemne.
Como algunos historiadores senalan, en específico el cronista e investigador chiapacorceno Heber Matus, la danza del Parachico y su origen son de carácter prehispánico, al igual que la vestimenta, pues anteriormente consistía solamente en un traje de manta, sarape y huaraches, con una máscara que se asemejaba al astro rey, tal como la pintó en los anos 40 el reconocido grabador chiapacorceno Francisco Lázaro.
En la actualidad, el vestuario del Parachico consiste en una camisa de color negro y un pantalón normal del mismo color, una chalina que cae sobre los pantalones, ya sea bordada o con lentejuelas que forman la imagen del Santo que adoran, o bien de la Virgen de Guadalupe, y en la cintura se amarran un listón.
Sobre la camisa negra, algunos se colocan listones cruzados de color rojo para protegerse del mal del ojo, y encima un vistoso sarape. Algunos más complementan este atuendo con guantes.
Un elemento indispensable en el vestuario es la máscara finamente tallada con las facciones de un espanol blanco, de ojos azules o verde claro, con barba de candado, peluca de ixtle sin pintar, llamada montera, y en la mano un chinchín del que cuelgan delgados listones a manera de adorno.
Debajo de la montera se colocan una panoleta, y algunos la decoran con listones de distintos colores, o bien con una rosa. Éste último adorno comenzó a portarlo el patrón de los Parachicos, a fin de distinguirse de entre los demás. Pero como otros Parachicos también la han comenzado a portar, la característica que diferencia al patrón está en la máscara, ya que sus facciones son mucho más duras. Además, él porta un fuete, mismo que utiliza al llegar a la casa del Prioste. De manera voluntaria, el Parachico se coloca frente al patrón y, en virtud de alguna promesa o manda que deseen llevar a cabo el próximo ano, él le pega suavemente en un par de ocasiones. Eso sí, la promesa es completamente secreta, ni siquiera al patrón se la dicen.
Durante el desfile, los Parachicos vitorean a los homenajeados: ?Viva San Sebastián! ?Viva San Antón! ?Viva el senor de Esquipulas!, ?Viva Parachico!, o bien, ?viva la Virgen de Guadalupe!, mientras los demás gritan a coro ?viva!
Este sábado y el próximo 20 de enero se llevarán a cabo otros desfiles de Parachicos, ya que el domingo se realizará el traslado de la imagen de San Sebastián Mártir al domicilio de los priostes.











