"Fabián Rivera * CP. Desde 2009, con la Declaratoria de Patrimonio Cultural de la Humanidad de la Fiesta Grande de Chiapa, así como de los parachicos, el Consejo de Patrimonio Cultural A. C. se ha encargado de buscar las raíces de la historia de estos ilustres personajes, que forman parte fundamental de la identidad del pueblo chiapaneco.
""En nuestra localidad hay muchos cronistas, pero no todos ellos son veraces; tergiversan la información"", aclara Humberto de Paz Cuesta, cronista y miembro de dicho Consejo, encargado del cuidado de las tradiciones en la Heroica Chiapa de Corzo.
""Hay cronistas que aseveran que la tradición de los parachicos viene de la época prehispánica, pero esto no es posible porque no corresponde con la época. Aunque no hay fecha exacta, se cree que los parachicos surgen a finales del siglo XVIII (incluso se dice que después de 1750, pero no es exacto)"", asevera.
Y detalla: ""Esta gran historia sobrevive gracias a la tradición oral, la que cuentan los viejitos. Ha sido una cuestión generacional. Así que la comparación de los elementos como la montera de ixtle con el Dios Sol, no es verosímil.
""Lo cierto es que los pobladores que fueron los parachicos originales (los primeros), eran personas sumamente humildes, que buscaban contribuir a la salud del hijo de María de Angulo (el verdadero centro de toda la Fiesta), y retomaron los elementos que tenían más a mano para poder ayudarlo.
""Las danzas, sí, tal vez eso sí sea de origen prehispánico, puesto que formaba parte esencial de las antiguas creencias de los pobladores. Incluso, el manto que los recubre (que ya ha evolucionado con el tiempo hasta representar gran parte de la belleza del personaje), pudo tener su origen en pieles de animales y diversos materiales, que, como mencioné en un principio, tenían a la mano y de acuerdo a sus posibilidades"", puntualizó.
El Cumbujuyú
María de Angulo era una dama española, posiblemente acaudalada, que llegó un día proveniente de Centroamérica en busca de una cura para su hijo, quien padecía una enfermedad que le impedía moverse con completa libertad.
""Como decimos aquí, estaba 'tullido' (aparentemente lisiado de las piernas)"", detalla Humberto. Se dice que María, después de buscar cura en muchas partes, tuvo noticia de que en Chiapa había muy buenos brujos, que podrían apoyarla para mitigar el mal que aquejaba a su pequeño.
Al respecto, enfatiza: ""No era un brujo como tal, sino un curandero. Hay que tomar en cuenta que la palabra 'brujo' tiene una connotación negativa, y mucha gente también por eso se confunde. Era, eso sí, lo que le llaman 'gente de conocimiento', de medicina tradicional. En aquella época había muchos curanderos"".
Así pues, María de Angulo fue aconsejada por el curandero para llevar a su hijo a las aguas termales del Cumbujuyú (""Baño del Jabalí"", en lengua chiapaneca), en lo que actualmente es la colonia Narciso Mendoza, en Chiapa de Corzo.
Los baños termales siguen existiendo, y son, de hecho, un atractivo turístico conocido por los habitantes locales, pero no cuentan con una promoción desmedida, como ocurre con otros sitios naturales de los tantos que existen en el estado.
En las aguas del Cumbujuyú se formó una serie de pozas, en las que el hijo de María de Angulo fue sumergido para poder alcanzar la cura. ""El niño no podía caminar, y por eso lo llevaron ahí, porque son aguas curativas"", agrega De Paz.
El Cumbujuyú es un ojo de agua muy pequeño, de 12 metros cuadrados, donde brota el líquido vital. Hay una construcción muy antigua; personas nativas de Narciso Mendoza señalan que data de la época de la colonia y cuentan María de Angulo, una mujer aristócrata, la mandó a construir después que estas aguas lograron curar a su hijo, quien padecía parálisis.
En las fosas del Cumbujuyú, confluye una corriente de agua dulce con una de aguas sulfurosas. Una perfecta división de agua fría y caliente puede experimentarse a cierta altura del paso del agua que conforma un nutrido arroyo por el que no deja de brotar el líquido.
Surgen los parachicos
En su etapa de curación, en estas aguas termales, para hacerle gracia al niño, algunos pobladores se acercaron a donde él se encontraba, atraídos por la novedad que significaba en el pueblo tanto su presencia como la de María, su madre.
Buscando contribuir a su cura, los pobladores, idearon vestirse con una humilde pero vivaz indumentaria, ""sin llegar a ser un payaso o un bufón"".
Cubiertos con pieles de animales, alguna tela sencilla, una montera a base de ixtle y una sonaja (el chinchín), coronaron la imagen con una máscara de madera tratando de emular a algún personaje del que ya no se tiene memoria. Los pobladores no sabían que estaban dando a la luz al famoso ""parachico"".
La palabra surge, dice De Paz, ""porque grupos se trasladaban para ver al chico"", y de ahí surge el acrónimo ""parachico"". Después de aliviar la tristeza del niño, que fue curado en su totalidad, María de Angulo no tuvo más que agradecer a todo el pueblo por su apoyo invaluable. Tiempo después de su recuperación, el pueblo comienza a resentir los efectos de una de las peores sequías de la historia.
Como muestra de solidaridad, María manda a traer viandas, frutas, verduras y otras cosas para regalar al pueblo. ""Se sabe que el recorrido lo emprendía en lo que ahora es la Avenida Coronel Urbina, hasta la Plaza Central del pueblo. Se ponía en La Pochota (la gigantesca ceiba), y con ésta surgen otros personajes como las 'chuntás' (sirvientas) y el 'abrecampo'"", personaje cuya piel oscura no alude a raíces africanas.
""Al menos eso no está constatado. En Chiapa se sabe que no había población de ese color, aunque todo es probable, ya que, como mencioné al principio, de esta historia no hay nada escrito"", acota.
Misterio y futuro
Nadie sabe qué fue de María de Angulo. ""Muchos dicen que se fue igual que vino, con la noche, en medio del misterio. Pero, aun así, esto no importa, la tradición se forjó con esta hermosa leyenda de solidaridad y celebración"", confiesa.
Respecto al cuidado de las tradiciones, Humberto de Paz Cuesta, quien ha celebrado la Fiesta Grande como parachico desde hace 56 años, dice que está en proceso un proyecto en línea, que aún no tiene título definido pero se pretende que sea una suerte de ""guía total"" respecto a la información generada en torno al fenómeno de los parachicos y su historia.
""Respetamos las opiniones de los estudiosos, y de todas las personas que quieren contribuir al esclarecimiento del misterio de los parachicos, pero nosotros damos nuestra propia versión, indagando en las raíces de la historia original"", detalla.
Del Consejo de Patrimonio Cultural A. C. forman parte personalidades como Guadalupe Rubisel Gómez Nigenda, actual patrón de los parachicos, así como los hermanos Madrigal Nigenda, Gerardo y Esteban, quienes celebran año con año la tradición de las chuntás, que inaugura la Fiesta Grande.
""No hallamos cómo describir la pasión que nos despierta la fiesta más grande del pueblo. Es un sentimiento inexplicable. Por eso, con este proyecto, al que todos contribuimos sin recibir más pago que conservar nuestras tradiciones, buscamos que las nuevas generaciones sepan de la importancia de conservar su sentido original, porque es parte primordial de la identidad de nuestro pueblo y la de todos los chiapanecos"", puntualizó.
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