"Verónica Huesca * CP. Los parques son centros de entretenimiento y recreo, espacios abiertos donde los ninos y sus padres pueden acudir para pasar un rato de esparcimiento y olvidarse de toda preocupación.
Sin embargo, en Tuxtla Gutiérrez, parques como Joyo Mayu, el Centro de Convivencia Infantil, el Parque del Oriente, Parque Central, y Parque Morelos, son el fiel reflejo de una falta de atención en el mantenimiento de sus instalaciones y la baja calidad en el servicio que ofrecen, siendo los ninos los principales afectados debido a que no cuentan con diversas opciones para entretenerse.
Aunque el Parque del Oriente y Joyo Mayu ofrecen amplias áreas verdes donde los ninos pueden jugar y mantener contacto con la naturaleza, la falta de alumbrado y seguridad provocan que no sean tan visitados.
""El lugar está grande y bonito, pero está demasiado solitario como para venir entre semana o por la tarde, a menos que vengas los domingos que es cuando más o menos está lleno. También es peligroso el hecho de que en algunas áreas, el suelo de adoquín está levantado, y corres el riesgo de tropezar y caerte"", senala Amelia Cruz, madre de familia.
Sin contar el mal olor que despiden las aguas del río Sabinal que fluyen en esa zona, producto de la contaminación del hombre.
Por su parte, en el parque Morelos y en el Centro de Convivencia Infantil, los juegos se encuentran por demás sucios, viejos y desvencijados, algunos muestran su oxidación, lo cual puede crear enfermedades infecciosas en los ninos. Y los que no se encuentran en mal estado simplemente no funcionan.
Mientras que la Plaza Cívica se ha convertido en un verdadero mercado con los puestos ambulantes instalados, sin contar además que son el lugar de los plantones y centro de las manifestaciones ciudadanas.
Por ello, ahora los juegos inflables como el brincolín o el bungee han obtenido mayor demanda, ya que por su practicidad de instalación pueden llevarse a donde más convenga, dejando atrás los tradicionales juegos mecánicos como el trenecito, el carrusel, la rueda de la fortuna, o las tazas.
Claro está que parte del mal estado de estos centros se debe también a la falta de cultura de los usuarios quienes continúan tirando basura, o sin el menor reparo pintan o rayan los juegos, sin contar que las paredes de estas zonas son víctimas de los graffiteros, dándole al lugar una apariencia que nada tiene que ver con el objetivo final: un espacio de sana diversión.
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