"Verónica Huesca * CP. ""Ueuetl, Teponaxtle y Tinco"" es el nuevo libro de Fernán Pavía, en donde un legendario instrumento musical de Suchiapa es el eje central de la historia.
El teponaxtle conocido como ""tinco"", nombre de la madera de la que está hecho el instrumento de percusión, tiene excavada lo que sería la caja de resonancia en las dos lengüetas que lo conforman.
""Las palabras ueuetl y teponaxtle son de lengua náhuatl. El tinco es el nombre de un árbol de donde se sacó el teponaxtle que hay en Suchiapa, el nombre tinco parece que es maya, entonces el libro lleva por objeto averiguar cómo es que un instrumento musical de empleo entre los mexicas viene a dar a Suchbiapa"", explica Fernán Pavía.
""La palabra teponaxtle significa: 'lo que es de nosotros y que suena bien cuando se golpea'. Este instrumento no lleva membranas, es una sola pieza en la que hay dos lengüetas de distinto tamano y que dan sólo dos notas diferentes"".
Sobre la procedencia del teponaxtle, el autor explica que en Chiapas se realizaba el denominado ""Baile del Palo"" que llevaron los tlaxcaltecas que habían acompanado a Diego de Mazariegos en la conquista, ""hay un documento en el que se menciona que en 1559 se ejerció por primera vez el 'Baile del Palo' en Chiapas, en lo que hoy es Suchiapa y que se debería realizar cada cuatro anos, así es como llega el teponaxtle"", comenta el autor.
Alrededor del tinco existe una gran leyenda religiosa, en Suchiapa se celebra la fiesta del jueves de Corpus Christi, evento que se constituye principalmente por el baile multitudinario del Calalá. La conservación de esta tradición ha sido guardada por la Cofradía del Santísimo Sacramento, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI. Y esa misma Cofradía es la poseedora del tinco, ""el último que tocó el tinco fue el senor Benjamín Villa en 1945, posteriormente unos musicólogos de México copiaron la partitura y el texto en1975, hecho que motivó a que el museo de Tuxtla lo pidiera prestado para exhibirlo, pero pasaron los meses y anos y el tinco no volvió hasta que el maestro Miguel Pavía y Mayorga hablaron con la cofradía para que se les entregara nuevamente y el tinco regresó a Suchiapa en 1999"".
Sin embargo, no hay nadie que sepa tocar el tinco, y aunque lo hubiera, este instrumento es venerado por los pobladores del lugar, por lo que tienen temor de tocarlo, ""piensan que es una representación sagrada, entonces se les hace feo estar golpeando algo que ellos estiman tanto"", acotó.
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