Películas para espectadores valientes

Películas para espectadores valientes

Filmes que, invariablemente, han suscitado censura y generado controversia y espanto, pero que se han convertido en obras fascinantes y únicas para aquellos que se atrevieron a apreciarlas como objeto artístico

Seven (1995)

Dirigida por David Fincher. Con Brad Pitt, Morgan Freeman y Kevin Spacey. La más hollywoodense y mainstream de la lista, aunque estos calificativos le calzan solo si pensamos en sus grandes estrellas protagonistas o en su prestigioso director, pero no tanto por su tono y su contenido. Seven es sorprendentemente oscura y macabra para el promedio de Hollywood. Por si la lista de asesinatos que representan a los siete pecados capitales no fuera lo suficientemente violenta, el giro del final le aporta una cuota de crueldad adicional que representa además un impacto emocional y psicológico en la audiencia.

La Naranja Mecánica (1971)

Dirigida por Stanley Kubrick. Con Malcolm McDowell. Tal vez después de tantos años y del fenómeno de culto y popular en que se ha convertido, nos veamos inclinados a pensar que el impacto de su violencia haya disminuido. Sin embargo, basta recordar las escenas en que Alex y sus “drugos” golpean a un indigente, o en la que ingresan en la casa de una pareja, golpean al hombre hasta dejarlo paralítico y Alex viola a la mujer cantando “Singin’ in the rain”, o aquella en la que ataca a una anciana con una estatua fálica, para notar que merece un lugar en esta lista. Sin olvidar, naturalmente, la despiadada y absurda terapia.

Oldboy (2003)

Dirigida por Park Chan-wook. Es una de las películas asiáticas que más repercusión han tenido en Occidente –Spike Lee ensayó un fallido remake con Josh Brolin en el rol principal–, convertida también en una obra de culto, desde que se presentó en el Festival de Cannes 2004 y obtuvo grandes elogios del presidente del jurado de ese año, Quentin Tarantino. Oh Dae-su es probablemente el personaje más sufrido de la historia del cine y la retorcida mente de su torturador lo somete a los horrores físicos y psicológicos más terribles e imaginativos que se pueden concebir.

Pink Flamingos (1972)

Dirigida por John Waters. Protagonizada por Divine. Uno de los filmes más representativos del maestro de la transgresión y de lo repulsivo, sucio y asqueroso como forma de arte. Esta película es protagonizada por una drag queen, Divine, que gracias a este papel protagónico se convirtió en una especie de estrella del underground estadounidense. Contiene además una de las escenas más desagradables e icónicas del cine de Waters: una en la que Divine come caca de perro. Literalmente.

Audition (1999)

Dirigida por Takashi Miike. La película que notorios directores de cine de terror como Eli Roth (Hostel), John Landis (Innocent Blood) y Rob Zombie (The Devil’s Rejects) consideraron muy difícil de ver. Cuando en el año 2000 fue proyectada en el festival de cine de Rotterdam, la audiencia comenzó a retirarse horrorizada ante aquella sádica escena de tortura (los que la vieron la recordarán), una de las más terribles y gráficas de la historia del cine, mientras que una furiosa mujer enfrentó al director allí presente y le gritó: “¡Usted es un malvado!”.