Películas que nos producen impotencia

Películas que nos producen impotencia

Estas cintas en las que un personaje o situación nos provoca un nudo en la garganta mientras descargamos el puño contra el cojín, pero no podemos dejar de verlas

Funny games

El austriaco Michael Hanecke estrenaba en 1997 esta película en la que una pareja que veranea junto a un lago es asaltada por una pareja de psicópatas para los que la intrusión se convertía en eso, en un juego divertido. El remake, dirigido por el propio Hanecke para ganar mercado en Estados Unidos, estuvo protagonizado por Naomi Watts y Tim Roth. Una nueva versión que a pesar de ser algo “menor” que su predecesora, también consiguió provocar en nosotros una sensación de impotencia inexplicable, enfermiza, irracionalmente personal.

Atonement

La hermana menor del personaje de Keira Knightley, Briony (interpretada por Saoirse Ronan), se convirtió en uno de los más odiados de la década al condenar la historia de amor de su hermana Cecilia con Robbie (James McAvoy), tras acusarlo injustamente. Una cinta dura y poética abordada por el siempre eficiente Joe Wright. 

Changeling

Clint Eastwood nos trajo en 2008 esta película basada en el caso conocido como “los asesinatos del gallinero” de Wineville, que tuvo lugar en California en la década de los 20. Una masacre en la que la policía se dedicó a intercambiar niños para devolvérselos a sus madres, y en concreto a la protagonista de esta historia intepretada por una desgarradora Angelina Jolie a la que tildan de loca cuando afirma que su hijo no es el niño que la policía acaba de entregarle. A medida que transcurre la película, la impotencia aumenta, a pesar de un final ambiguo que no termina de compensarnos. 

The Green Mile

La segunda película de Frank Darabont volvía a ahondar en las tramas carcelarias, esta vez ambientada en una Gran Depresión en la que el racismo y la decadencia palpitaban más que nunca. Tom Hanks, jefe de la conocida como Milla Verde, una sección de la Prisión de Alabama, se cuestionaba su fe tras ser testigo de los milagros de John Coffey, un hombre de color al que se acusa de un asesinato del que todos parecían estar seguros. Uno de los finales más desgarradores del cine de los 90. 

Philomena

Philomena Lee, aún viva, es una mujer a la que internaron en un convento irlandés tras quedar embarazada. Como castigo, las monjas del centro vendían los hijos de todas las internas a familias pudientes de Estados Unidos. Más de cincuenta años después, una anciana decide aventurase junto a un periodista para descubrir qué le ocurrió realmente a su hijo. Interpretada por Judi Dench, Philomena se convirtió en un personaje enternecedor cuya ironía no pudo ocultar el dolor de haber sido alejada de su hijo durante toda una vida. 

Buried

¿Hay algo que cause mayor tensión que verte encerrado en una tumba en un país inhóspito y disponer tan sólo de un encendedor y un celular con poca batería? Si eso no es impotencia y rabia, que se lo comenten a un Ryan Reynolds que durante 90 minutos nos tuvo en vilo mientras deseábamos, desde lo más profundo de nuestro ser, no vernos nunca en una situación así. 

La vida es bella

Aunque actualmente la influencia de la obra magna de Robeto Benigni ha decaído en comparación con el efecto que causó en los 90, sigue siendo una bonita película empañada por el trasfondo de la II Guerra Mundial que el personaje de Guido se encarga de “maquillar” para su hijo Giosuè. La mayoría de grandes películas ambientadas en la peor catástrofe del siglo XX nos inspiran rabia, como El pianista o La lista de Schindler, pero La vida es bella parece prometernos un mundo de azúcar y esperanza, para sorprendernos en el momento más inesperado.