Las ardillas son mamíferos roedores que pertenecen a la familia Sciuridae y habitan en diversas regiones del mundo, desde frondosos bosques hasta zonas urbanas donde han aprendido a convivir con los humanos. Su tamaño puede variar dependiendo de la especie, pero todas comparten características distintivas como sus fuertes dientes incisivos, ideales para romper nueces, y su larga cola que les ayuda a mantener el equilibrio mientras saltan de rama en rama.
Habilidades de supervivencia
Una de las cualidades más admiradas de las ardillas es su agilidad. Son capaces de hacer saltos impresionantes, girar en el aire y trepar con rapidez gracias a sus afiladas garras. Su cuerpo ligero y flexible les permite desplazarse con facilidad entre los árboles, lo que les ayuda a escapar de depredadores como aves rapaces y serpientes.
Además de su destreza física, las ardillas poseen una memoria sorprendente. Durante el otoño, recolectan semillas y frutos secos que entierran en distintos puntos para alimentarse durante el invierno. Aunque no siempre recuerdan cada escondite, su olfato les ayuda a localizarlos incluso bajo la nieve o la tierra. Pero su labor va más allá de garantizar su propia supervivencia.
¿Sabías que…?
n Las ardillas son consideradas grandes sembradoras naturales del planeta. Cuando entierran semillas y no regresan por estas, contribuyen sin saberlo al crecimiento de nuevos árboles. Gracias a este comportamiento, ayudan a la reforestación y al mantenimiento de los ecosistemas, convirtiéndose en aliadas silenciosas de la naturaleza.
n En entornos urbanos, su presencia también cumple un papel importante, ya que favorecen la dispersión de plantas y mantienen el equilibrio ecológico de parques y áreas verdes. Aunque muchas veces se les vea solo como animales simpáticos que corren por los cables o descansan en las copas de los árboles, su impacto ambiental es significativo.
n Las ardillas se comunican mediante sonidos y movimientos de cola. Cuando detectan peligro, emiten chillidos agudos para alertar a otras ardillas cercanas. Su cola no solo sirve para equilibrarse, sino también como señal visual y como abrigo durante el frío.
n En México, es común observarlas en parques y zonas arboladas, donde se han adaptado a la vida urbana. Su curiosidad las lleva a acercarse a las personas en busca de alimento, aunque los especialistas recomiendan no alimentarlas con productos procesados, ya que su dieta natural consiste principalmente en semillas, frutos, brotes y algunos insectos.
n Pequeñas, veloces y organizadas, las ardillas nos recuerdan que incluso los animales más diminutos pueden desempeñar un papel enorme en la conservación del planeta. La próxima vez que veas una cruzar velozmente un parque, quizá estés observando a una verdadera arquitecta del bosque en acción.












