Peregrinaciones| una tradición viva

"Fabián Rivera * CP. La ciudad se llena de color un año más por las celebraciones en torno a la Virgen Morena, la Virgen de Guadalupe, a quien se rinden honores nuevamente con las tradicionales peregrinaciones.

Cientos de personas, reunidas en múltiples contingentes, acuden a la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en el centro de la capital chiapaneca. Un gesto de agradecimiento, pero sobre todo de fe es el que se constata en los pasos de cada uno de los asistentes a este acto, que a pesar del paso del tiempo, se mantiene como una práctica común e identifica a gran parte del pueblo mexicano.

En los albores del siglo XXI, peregrinar significa refrendar las creencias, pero sobre todo ofrendar simbólicamente un esfuerzo a la Virgen, imagen de la divinidad sobre la Tierra.



Un poco de historia

De acuerdo con el sitio web ""Catholic.Net"", las peregrinaciones iniciaron en la Iglesia antes de la paz otorgada por el emperador Constantino en el 313, aunque aumentaron considerablemente cuando la Iglesia gozó de paz y libertad en el Imperio Romano. Las más antiguas peregrinaciones cristianas tenían como destino Roma y Tierra Santa, principalmente a las tumbas de los mártires.

Ese es el trasfondo de esta celebración, que implica una entrega, un recorrido para llegar al punto de reunión y encuentro con la presencia divina, la Virgen de Guadalupe.

Así pues, la sociedad civil en la capital chiapaneca se moviliza desde distintas partes de la ciudad, teniendo como punto de encuentro la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. No es extraño ver a personas de distintos oficios y procedencias, que acuden al lugar para refrendar sus votos con la Virgen. Y no sólo de la capital, sino de municipios e incluso estados aledaños, que llenan las calles de algarabía, pero sobre todo, de fervor por sus creencias.

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