Periodismo| una droga que difícilmente abandonas

"México * El Universal. Elena Poniatowska es periodista desde hace 59 años por una ocurrencia de juventud. Al poco tiempo también comenzó su carrera de escritora. Un buen día dijo que era reportera y buscaba una entrevista, así comenzó su historia en este oficio que califica de ""ingrato"" y al tiempo generoso, pues ha conocido el dolor, la injusticia y lo trepidante del diarismo, y también le ha dado amigos e historias para su literatura.

Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska Amor (París, 19 de mayo de 1932) celebrará en unos días 80 años de vida, lo hará convertida en un icono del periodismo cultural y social mexicano; como la escritora viva con mayor reconocimiento internacional, y una de las más combativas. En su vida, sus discursos y sus libros se ha manifestado a favor de las mujeres, del aborto, de la guerrilla y de los indígenas.

Si en su literatura es expresiva y vital, su periodismo es comprometido pero singular. Hace preguntas que parecen irrelevantes y recibe respuestas inteligentes. En el principio, en 1953, cuando escribió su primera columna, le pareció una osadía lanzarse a entrevistar; cuando fueron pasando los años, se volvió un estilo preguntarles sobre su físico.

""Mis entrevistas son desinformadas, preguntaba casi sobre el físico de las personas porque no sabía nada, venía de un convento de monjas en Estados Unidos y no sabía absolutamente nada de mi país, los entrevistados fueron quienes me fueron enseñando. Ahora con la edad me preparo mucho más y ya no puedo salir así sin saber nada"", señala la narradora que se acomoda en el sillón de su casa en Chimalistac, donde está un cojín que tiene bordada la caricatura de López Obrador y al lado una bandera blanca con moño tricolor que dice ""Gobernador legítimo de México"".

""La Poni"", esa princesa polaca que pensaba casarse con ""un cuero"" estilo Gregory Peck, y que se casó con el astrofísico Guillermo Haro -para vengarse, pues odiaba a los periodistas-, lleva cerca de seis décadas en la literatura y el periodismo.

Ríe al recordar que en una entrevista le preguntó a Diego Rivera por qué tenía los dientes tan chiquitos, que si eran de leche. ""Sí, me sirven para comerme a las polaquitas preguntonas"", le respondió el artista.

Hoy, en la sala ""Miguel Covarrubias"" de la UNAM, a las 19:00 horas, Juan Villoro, Carlos Bonfil, Rafael Barajas El Fisgón y otros amigos, la festejarán con palabras.



¿Su curiosidad la decidió por el periodismo?

""No creo nunca haber decidido nada, lo único es que en 1953, en el periódico Excélsior, me inicié como reportera de sociales con Bambi (Ana Cecilia Treviño), pero no fue una decisión simplemente, fue una oportunidad que tuve gracias a mi mamá, porque ella le dijo al embajador de Estados Unidos que yo era periodista. Era una mentira, una chiripada, una ocurrencia"", comenta.



Ha sido testigo y

cronista de muchos

movimientos sociales

""Muchos movimientos que son muy importantes, y tuve la fortuna de hacer la crónica, por ejemplo, del movimiento del 68, de la toma de tierras de Rubén Jaramillo, del terremoto del 85 y del plantón de Andrés Manuel. Los cuento desde adentro, estaba en las huelgas de hambre, en Lecumberri. Entraba a mundos difíciles, a mundos que te marcan para siempre; tú crees que no pero todo te marca y te deja huella para el futuro; la cosa es que uno esté de acuerdo con su vida y diga qué bonita vida tuve, qué bien estuve, hice lo que mejor pude.

""Pero es que a los reporteros siempre los tratan con la punta del zapato, los patean, pero sin reporteros no hay periódicos, finalmente los que hacen los editoriales lo hacen con el trabajo de los reporteros, hacen lo que se llama la obra negra del edificio, las estructuras, las bases, el fundamento de lo que se va a decir después; con todo, los reporteros son siempre a los que desdicen. El gremio de los reporteros dentro del periodismo es el más olvidado"".



De todos esos acontecimientos ha dejado constancia

en la literatura

""Hice 'Fuerte es el silencio, 'La noche de Tlatelolco', 'Amanecer en el Zócalo', 'Todo empezó el domingo con Alberto Beltrán'; en el periodismo hice entrevistas con gente muy importante que, de no ser periodista, no habría tenido la manera de que platicaran conmigo. Esa fue una oportunidad y una escuela.

Ahora hay muchas mujeres periodistas pero antes las contabas con los dedos de las manos, nos decían que por qué no estábamos en nuestra casa, que por qué queríamos llamar la atención. Entré al periodismo de un día para otro porque ni había escuela ni a nadie le importaba nada; tú misma te ibas haciendo sobre la marcha"".

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