En estos días en los que he asistido al centro comercial y a tiendas grandes, me sorprendo de las trabajadoras que durante ocho horas al día escuchan música navideña que invita a mirar cómo beben los peces en el río. ¡Ésas son personas resistentes! Porque de no ser así, tendrían que acudir al psiquiatra por sobredosis de villancicos. Sorprende también ver a las chicas jóvenes portar la irracional moda de llevar el ombligo al aire, incluso en invierno, a pesar de que por mucho cambio climático que llegue el termómetro baja.
Al revés que los termómetros, suben los precios de una forma disparatada. ¿Cuánto valía la gasolina al iniciar el año? Y continúa en aumento mes a mes, y sigue creando incremento de todo, hasta de la tortilla. Nos resistimos a las subidas, sin motines y sin excesivas quejas. Resistimos paternalismos del gobierno y aguantamos la melancolía de una oposición que, hasta hace muy poco, todavía añoraba unas elecciones que no termina de explicarse cómo perdió y ya vienen las otras.
El Instituto Federal Electoral nos ha informado que el 55.7 % de los votos en 2009 han sido femeninos. También las mujeres somos el 51. 2% de los mexicanos, como indica el censo de población y vivienda; por lo tanto, somos mayoría para observar quiénes trabajan a favor de las causas que nos interesan a las mujeres y estar en posición de votar por ellos.
Por ejemplo, en este Bicentenario de la Independencia, cuando recordamos a Miguel Hidalgo por abolir la esclavitud, nos preguntemos si la trata y el rapto de personas son una variable de ésta. ¡Por supuesto que sí! Pero como se abolió la esclavitud ya no la entendemos como tal; en consecuencia, nuestros hijos e hijas están en constante peligro por la tolerancia y la baja penalidad hacia la trata y el rapto.
También en prostitución infantil por internet encontramos aberraciones, por falta de homologación entre las leyes federales y estatales. Mientras que en el Distrito Federal el tema es altamente penalizado, en estados como Veracruz ni siquiera existe pena, motivo por el cual el sacerdote y los compinches que la policía cibernética del DF localizó están en libertad, porque un juez en Veracruz les dio amparo. Así también, mientras en el DF se aplica la extinción de dominio a narcos, en muchos estados aún no legislan sobre el tema.
Por resistir y resistir, la violencia feminicida va a la alza, tan sólo de enero de 2009 a junio de 2010, el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio documentó mil 728 feminicidios en sólo 18 estados del país. Destacan las muertas en Chihuahua y Estado de México, pero les sigue Guanajuato, Jalisco, Morelos, Oaxaca, Veracruz. Lo más despreciable es el calvario de las familias de las víctimas, que deben demostrar que las víctimas eran personas decentes, porque da por hecho la mentalidad machista que ellas fueron las causantes de su muerte. Pero, ojo, también la muerte materna es feminicidio.
La invitación es que, en esos temas que nos duelen, observemos a diputados, senadores y a los tres niveles de gobierno para enterarnos quiénes se preocupan y ocupan en penalizar, investigar y aplicar acciones reales. Ya estamos en posición de hacer que en este país cambien las cosas, porque se resisten hasta los guajolotes, a pesar de las llamadas a su muerte. Feliz Navidad, resistentes.











