PETI LAPIN

PETI LAPIN

Si tu hijo es grandote y notas que está incómodo en un espacio tan reducido, es tiempo de dar ese gran paso.

Que esté cómodo y seguro

Elige una cama que sea baja y en la que el niño pueda subirse y bajarse solo con facilidad, e instala barreras protectoras en los laterales que impidan que se caiga durante el sueño.

No descuides la elección del colchón

Opta por uno que sea plano, firme, indeformable y transpirable, para impedir la acumulación de bacterias. En este sentido, el de látex es el más higiénico y el que mejor se adapta al cuerpo y a los movimientos que se hacen al dormir.

El barandal de madera es el más adecuado

Y no prescindas de la almohada, porque ayuda a prevenir posibles deformaciones de la columna. Eso sí, de solo 3 cm de altura y con agujeros antiahogo que absorban posibles vómitos.

Buenas pautas para que se habitúe

Para que le cueste menos aceptar la novedad, antes de pasarlo a la cama instala la cuna en su habitación y deja que se habitúe a dormir ahí. O también puedes acostumbrarle a la cama si antes de acostarlo en ella por las noches, lo haces solo en las siestas.

No obstante, es posible que el nuevo cambio provoque en tu hijo dificultades para dormir y más de un berrinche, ya que se puede sentir desprotegido en este nuevo espacio, más grande que su cuna, y en un cuarto separado del tuyo.

Así que, mientras se acostumbra a las dimensiones, coloca un almohadón grande en la cabecera, notar los límites del lugar donde está le dará seguridad, y al acostarlo no olvides dejarle en la cama su peluche favorito para que se sienta acompañado.

Si pese a todo se despierta mucho por la noche y te reclama, no lo acuestes con papá y contigo o no se habituará a dormir solo. Quédate a su lado, dale un poco de agua para que se relaje y acaríciale y háblale con cariño hasta que se tranquilice y se pueda dormir nuevamente.

De esta manera, en una o dos semanas dormirá solo en su camita y en su habitación sin problemas.

¿Y si es de los que se despiertan mucho por la noche?

Un 30 % de los niños de entre 6 meses y 5 años tienen dificultades para conciliar el sueño y mantenerlo, con entre 5 y 15 interrupciones durante la noche. La principal causa es la falta de rutinas, por eso es importante que repitáis todas las noches los mismos hábitos, el baño, la cena, lectura de cuento y beso de despedida, en el mismo orden.

¡Qué buena idea!

Un futón, el colchón tradicional japonés, puede ser la cama perfecta para tu niño. Está relleno de fibras naturales que absorben bien la humedad y mantienen el calor del cuerpo, y al estar a ras del suelo o sobre un tatami, no resulta peligroso para él.