PETIT LAPIN

PETIT LAPIN

Durante los primeros meses de vida de tu pequeño, su llanto fue el principal medio de comunicación; por medio de éste sabías si tenía hambre, sueño o necesitaba un cambio de pañal. Ahora, luego de su primer año de edad, eres la principal testigo de que tu hijo está creciendo y adquiriendo una personalidad propia y, sobre todo, lo ves pasar por distintos cambios de humor durante el día que a veces no logras comprender.

Además de su desarrollo psicomotor, tu hijo comienza a adquirir habilidades sociales. Sus emociones en ocasiones pueden controlarlo porque no sabe cómo expresarse; sus momentos de alegría, emoción, asombro, enojo, frustración, miedo o celos serán intensos pero también durarán poco.

Sabe lo que quiere

Esta etapa es sólo el inicio de su capacidad de regular sus emociones; él sabe lo que quiere y cuándo lo quiere. Algunas de sus emociones se encuentran reguladas por sus necesidades básicas como el hambre o el sueño, por lo que de inmediato querrá ver satisfechas sus demandas, o de lo contrario llorará y se enojará. Papá y tú son clave en estos momentos, pues además de buscar su comodidad, también pueden enseñarle a esperar, pues a veces no podrás dar solución de forma inmediata. Un chiste, un juego entre ustedes o mostrarle algo divertido hará que se entretenga. Sé paciente.

El rey del mundo

Seguramente ya habrás escuchado decir a otras mamás que los terribles 2 años son realmente un caso, pues tu hijo se sentirá el centro del universo, buscará poco a poco su independencia y querrá descubrir su entorno, lleno de emoción y asombro por aquello que va conociendo. Verás que su perseverancia será su compañera fiel, pues se esforzará por alcanzar lo que desea, sin embargo, en cuestión de minutos puede estallar y sentir enojo al ver que no logra lo que quiere.

¡No, no y no!

Como tu hijo sabe muy bien lo que quiere, te sorprenderá saber que precisamente en esta etapa la palabra “no” será su favorita. Lo que tu hijo pretende es que sus demandas sean cubiertas, por lo que si le ofreces otra cosa contraria a lo que desea, no la aceptará tan fácilmente. Te recomendamos: siempre darle varias opciones a elegir, así aprenderá a tener el control de sus decisiones; mantener la calma y ser paciente. No tomes personal su negativa. Por último, no lo castigues por decir “no”, ya que todavía le resulta complejo expresar y controlar sus emociones.