PETIT LAPIN

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Los investigadores pusieron a un grupo pequeño de niños de 9 y 10 años a prueba, tanto mental con exámenes estandarizados de matemáticas y lectura, como físicamente, probando su resistencia en una caminadora.

También escanearon sus cerebros usando resonancia magnética, y encontraron que quienes pudieron correr por periodos mayores de tiempo tenían secciones más delgadas de materia gris en el lóbulo frontal de sus cerebros, lo que significa más maduración cerebral, que aquellos con menor resistencia.

Quienes corrieron menos, además salieron peor en el examen de matemáticas. Es parte de un proceso natural del cerebro en el que pasa por un periodo de adelgazamiento durante la adolescencia, dado que las conexiones del cerebro que se creen poco necesarias se adelgazan.

Los niños en forma podrían, estar más allá en este proceso de maduración, dijo Charles H. Hillman, profesor de kinesiología y salud comunitaria en la Universidad de Illinois Urbana-Champaign.

Hillman es uno de los autores del estudio, que fue publicado en agosto en el journal en línea “Plos One”. Esta parte del cerebro, también llamada córtex frontal, podría ser la clave para el desempeño académico dado que está involucrado en la memoria de trabajo, la cual nos ayuda a descifrar problemas matemáticos, por ejemplo, y la flexibilidad cognitiva, o la habilidad de filtrar distracciones, dijo Hillman. Estudios previos han conectado la aptitud física con cambios en otras regiones del cerebro, tal como un hipocampo más desarrollado.

Una combinación de áreas del cerebro, y conectores entre ellas, son probablemente importantes para tareas escolares, comentó Hillman. Y el desarrollo de estas áreas pueden ser incitadas o anquilosadas dependiendo del ejercicio.

Si bien el presente estudio solo detectó una conexión entre la forma física y la habilidad matemática, otros estudios que Hillman y sus colegas han realizado sugieren que la comprensión lectora y otras áreas de desempeño académico podrían verse afectadas por estos cambios en la estructura cerebral. “No creo que sea solo en matemáticas”, dijo Hillman.

El reporte recomienda que todos los niños debieran obtener una hora de actividad moderada o vigorosa en la escuela, a través de clases de educación física y recesos. Lograr este objetivo requerirá la participación de los maestros y administrativos, al igual que el uso de los edificios escolares y espacios abiertos.

La actividad deportiva no solo mejora la forma física de los niños sino que también mejora sus resultados académicos. Ya sea por un aumento en la obesidad, la diabetes y otras enfermedades relacionadas, los niños están cada vez menos en forma. Es por eso que las escuelas y los padres están intentando mantener a los niños activos. La Organización Mundial de la Salud recomienda que los niños a partir de los 5 años hagan por lo menos 60 minutos de actividad física cada día.

Además de contribuir a una mejor salud, investigadores han llegado a la conclusión de que también contribuye a una mejora de sus resultados académicos. Los niños, físicamente activos, tienen más probabilidades de alcanzar su máximo potencial académico en comparación con los niños que no hacen ejercicios.