PETIT LAPIN

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Las madres y padres, sobre todo las primerizas y primerizos, tienden a espantarse ante cualquier nueva reacción del bebé. Durante sus primeros días de vida cada experiencia es completamente diferente, por lo que es muy importante que aprendamos a detectarlas y a saber actuar ante cada una de ellas.

El vómito también puede ser de la totalidad de le leche ingerida, por lo que no debemos asustarnos si esto le sucede al recién nacido puesto que el reflujo gastroesofágico es algo normal durante su primer año de vida.

Qué es el reflujo gastroesofágico en los bebés

Después de haber sido alimentado el bebé recién nacido y hasta el año de edad puede presentar vómito y sacar toda o parte de aquella leche que había consumido. Aunque esto es normal deberás siempre consultarlo con tu médico o pediatra con tal de ver si lo hace de un modo común o más veces de lo necesario, ya que si el vómito es excesivo podría hacerle daño en la garganta o el estómago y, además, tener efectos negativos verso a su normal crecimiento.

Notarás que este reflujo gastroesofágico no está siendo normal para tu recién nacido si tras el vómito llora en exceso, se mueve constantemente o sube las piernas mientras está acostado. Estos son signos de que algo no va bien y tiene que ser atendido por un médico lo antes posible. En el caso de que el vómito no le cause ninguna molestia o dolor tras el reflujo gastroesofágico el bebé seguirá comportándose con normalidad.

Por qué se produce el reflujo gastroesofágico

El cuerpo del recién nacido no está completamente definido al nacer, por lo que hay muchos órganos que van desarrollándose a partir de su primer año de vida. Hasta el año de edad el pequeño todavía tiene el esfínter inmaduro, por lo que es normal que este le cause problemas al comer.

El sistema digestivo del bebé va madurando a medida que pasan los meses. Cuando el bebé llegue a tener un año, el esfínter será capaz de controlar la cantidad de alimento que llega al estómago, asegurándose de que no queda nada fuera, como le sucede cuando este músculo todavía no está bien formado. Es por eso que desde el nacimiento el bebé tiene estos pequeños vómitos de leche que suceden de forma inmediata y no parecen causarle grandes molestias.

A medida que el bebé vaya creciendo, su sistema digestivo irá madurando y haciéndose más resistente a la leche materna y otros tipos de alimentos que harán que no vuelva a sufrir tantos vómitos debidos al reflujo gastroesofágico.

Tratamiento del reflujo gastroesofágico

Aunque es algo normal en los bebés seguramente te gustaría ayudarle a que se sienta mejor. Por eso pon atención a estos consejos que ayudarán a que tu recién nacido se encuentre más cómodo y menos molesto, incluso a los inesperandos y normales reflujos gastroesofágicos que tendrá de vez en cuando.

Dale siempre el biberón o el pecho a las mismas horas y pocas cantidades, de modo que no se pase muchas horas sin comer. Si ves que cada vez que come tiene un vómito constante, lo mejor será que le lleves al médico, ya que no es normal que constantemente tenga hambre al no digerir bien la comida, algo que le impedirá crecer con normalidad y tiene más posibilidades de enfermar que otro bebé que no padezca tantos vómitos tras las comidas.

Después de haber comido mantenlo en una posición vertical, facilitándole así la digestión. Intenta que haga el famoso eructo después de comer, pero también mientras come, de este modo harás que tanto el esfínter como el estómago puedan ir digiriendo la leche poco a poco sin necesidad de que tenga el reflujo gastroesofágico tantas veces.

Intenta tener el bebé en brazos un rato después de comer con tal de que vaya haciendo los eructos y se sienta protegido por ti. A los recién nacidos les va excelentemente bien estar en brazos de sus madres y oír su corazón. Así se sienten más cómodos y relajados, haciendo que la alimentación sea más tranquila.