Dos de las obras icónicas de Disney quedan libres de derechos este año, lo cual podrá hacer que cualquiera que lo desee haga sus propias versiones. Se trata de Bambi, original de Felix Salten, y Winnie the Pooh, de Alexander Milne, las historias que este 2022 levanta sus restricciones de propiedad intelectual.
Esto se debe a la ley de derechos de autor explicada por el centro de estudios para el dominio público de la Universidad Duke, en Carolina del norte. “Cuando las obras cumplen 95 años de haberse publicado, se pueden compartir legalmente, sin permiso ni tarifa”, dice la ley en Estados Unidos.
Este levantamiento a las obras anteriores a 1923 también incluyen grabaciones sonoras anteriores a dicha fecha, las cuales se calculan son de 400 mil grabaciones. Aunque las obras originales ya no están protegidas por los dichos de propiedad intelectual, las adaptaciones creadas por Disney sí lo están, ya que están basadas en dichos textos, más no son una fiel copia de ellos.
Por ello Disney mantiene los derechos de sus películas animadas, pero los personajes e historias originales quedan libres para nuevas películas, libros, entre otros. La directora del proyecto en la Universidad Duke aclaró que Disney todavía tiene derechos de autor sobre sus películas más nuevas, por ejemplo, Winnie the Pooh.
“No estamos hablando de pegar el ‘Winnie the Pooh’ de Disney en una mochila, un pijama o una lonchera. Estamos hablando de la obra literaria, ese libro amable de Milne de 1926. Eso es de dominio público, y todos podemos volver a visitarlo, re imaginarlo y escribir nuestra propia versión”, señalan.
Esta no es la única propiedad intelectual que perderá Disney, ya que en 2024 el estudio no poseerá los derechos exclusivos de Mickey Mouse debido a la misma ley. Originalmente se iban a quedar sin los derechos de Mickey en 1995, cuando el personaje cumplió 75 años, pero la compañía logró extender el plazo 20 años más.











