Pierre Suriano entre perros

"Sara Regalado * CP. De repente un borracho marinero, de repente un chúntaro, a veces un actor de televisión celoso de su perro, luego un humilde damnificado y a veces un usurero y solitario, todos guiados hacia un lugar específico a felicitar a alguien. Es 31 de diciembre, el encargado de la perrera municipal cumple años y, por diversas circunstancias, este personaje, que más bien está en la imaginación del espectador, no se ha quedado solo esa noche en que la gente está con su familia y amigos y lo último que quiere es visitar una perrera.



Su primer unipersonal

Pero, realmente, en el desarrollo de la puesta en escena ""Bandolero y Malasangre"", primer unipersonal que interpreta el actor chiapaneco Pierre Suriano, los diversos personajes no están ahí para festejar al perrero, están ahí para enfrentarse a su pasado, a un suceso que marcó su vida y que de alguna manera el 31 de diciembre les recuerda.

Así, un conocido actor de televisión, que hace mofa de su profesión, se desahoga con el perrero porque resulta que su mujer quiere más al perro que se les acaba de perder que a su marido, al cual no le permitirá la entrada a la casa si no es con el perro al lado.

Un pobre damnificado recuerda cómo con el esfuerzo de 20 años pudo comprar un taxi y pagar una casita a plazos, y luego un desastre natural se lo llevó todo, su taxi, su casa y sus esperanzas. En su andar entre albergue y albergue, un perro se une a él y a su familia, pero ha llegado el momento en que tienen que deshacerse de él y lo va a entregar a la perrera.

Luego llega un cobrador a hacer lo propio con el hermano del perrero, pero como el deudor no está, ese solitario se queda platicando un rato con el perrero, y por primera vez, después de que su esposa lo dejó por un sacerdote, siente y acepta que está solo, que necesita a alguien, aunque sea a un perrito, solo igual que él.

En el radio siguen festejando la llegada del año nuevo y al ritmo de las olas llega un marinero borracho, en busca de un amigo ""al que no le haya faltado el respeto, o por lo menos, que no me haya acostado con su mujer"", y se acuerda del perrero y de que justo ese día era su cumpleaños, así que decide ir a verlo y aprovecha para desahogarse de la culpa que siente al saber que su mejor amigo ha muerto por su culpa.

Por último, un amigo de la barriada, un ""chúntaro style"", un dealer que llegó a visitar a uno de sus clientes, el perrero, con el que compartió la alegría que lo embargó al ver a su mujer operada de los senos a pesar de la inversión de 14 mil dólares que tuvo que hacer, y luego el coraje que supuso ver cómo se le reventaba uno de éstos.

Una historia de infidelidades, rencores, desgracias y desencantos que en la persona de Pierre Suriano tomaron vida. La escenografía sencilla, que más bien consiste en aprovechar el juego de luces; recursos audiovisuales y cambios de vestuario dan la pauta para que este actor se adueñe de cada uno de los personajes en los que encuentra siempre algo de sí.

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