A sus 85 años, la legendaria bailarina mexicana Pilar Rioja (Torreón, Coahuila, 1932) no pierde la esperanza de volver a bailar.
Así lo hizo saber la también docente, esto la noche de este lunes al recibir la Medalla de Oro de Bellas Artes, en reconocimiento a su destacada trayectoria artística y aportaciones a la danza española y flamenca, así como por poner en alto el nombre de México en el mundo con su trabajo y estilo polifacético.
La ceremonia tuvo lugar en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, desbordada de público y donde la artista, visiblemente conmovida, agradeció a la audiencia y sus amigos el cariño y apoyo.
“Gracias a todos ustedes he tenido ánimos y la fuerza para seguir siempre superándome y no pierdo las esperanzas de todavía bailar, les voy a dar la sorpresa”, subrayó.
En la ceremonia, la titular del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Lidia Camacho, describió a Pilar Rioja como una leyenda de pasión y maestría que a lo largo de su vida ha brindado un inigualable espectáculo de excelencia a un público ávido y agradecido.
“Abrevó en todas las danza españolas y a ellas les incorporó los ritmos mexicanos y latinoamericanos en general que tanto le gustan. Hizo acopio de cuanto se avenía con su temperamento para dar con algo muy suyo, único y por ello, irrepetible”, sostuvo la funcionaria.
“Ha tenido de su lado tanto la técnica como el espíritu de la danza, que al final acaban siendo una sola cosa, de ahí su rigor y su soltura, de ahí el dominio del cuerpo y la libre expresión de los movimientos con los que siempre nos sorprende”.
El crítico de danza Alberto Dallal, por su parte, la denominó “la sacerdotisa del baile español” y aseguró que la de esta bailarina es una obsesión con la nitidez de la línea, la forma y el volumen.
Aunque no pudo asistir al acto, el diseñador de vestuario Guillermo Barclay, quien trabajó muchos años con la artista, envió un mensaje en el que sostuvo que la gracia es el elemento esencial de esta intérprete cuando baila.
“Ese algo que es otorgado a pocos seres en la vida y con la gracia Pilar nos entrega la pureza, la alegría, el dolor, la ebriedad erótica de su arte”, afirmó.












