"México * SUN. Llegaron y se fueron completamente armados: ella, con una mirada cuya munición fue el deseo ajeno; él, con un rostro de asalto de alto calibre y excelente fabricación: fueron el Sr. y la Sra. Smith, mejor conocidos como Angelina Jolie y Brad Pitt.
Sus disparos más letales fueron los de la amabilidad y con eso, en la alfombra roja de la premier de la película ""Sr. y Sra. Smith"" fulminaron a las cerca de 200 personas que se ganaron un boleto para verlos de cerca en la plaza comercial de Santa Fe.
""Del Sr. Smith no tengo nada parecido"", disparó un Brad Pitt, ""De la Sra. Smith tengo lo amoroso y lo aguerrido en mi vida y trabajo, porque trato siempre de no ser conformista"", metralló Angelina Jolie.
En la cinta, Pitt y Jolie interpretan a un matrimonio aburrido que guarda un secreto: son asesinos a sueldo en competencia.
""La importancia de esta visita es que vine para divertirme y porque además ésta es una gran película de acción que contiene grandes emociones"", declaró Pitt.
Jolie fue la primera en acechar al público mexicano con un atuendo negro, con el que mostró una delgada figura. Pitt apareció 10 minutos después, con un vestuario casual. Ambos firmaron autógrafos, posaron para las fotos, siempre con una amplia sonrisa.
Respondieron todo, siempre por separado y en medio de gritos de agonía: ""?Angelina!"", ""?Brad!"", ""?mamacita!"", ""?papacito!"".
La única negativa de Brad Pitt se dio cuando una reportera le pidió que enviara un beso hacia la cámara; la de Angelina, cuando a una pregunta personal, simplemente sonrió y continuó flotando por la alfombra que muchos hombres quisieron haber sido.
""zCómo se vio la química con Brad Pitt durante la filmación de la película?"", preguntó un reportero a Jolie, buscando un doble sentido, dado que supuestamente a raíz de este trabajo nació una relación sentimental.
A lo anterior, Angelina, con esos labios considerados ""los más sexys de Hollywood"" respondió: ""Tienes que ver la película para entender esto"".
Pasó media hora y Brad y Angelina se despidieron, agradeciendo el recibimiento. Y así como llegaron, se fueron completamente armados, con lo que nunca se supo cuál fue su instrumento más letal: la belleza o la amabilidad.
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