Playas de Normandía ya son patrimonio

Autoridades francesas consideran que el reconocimiento impulsará el desarrollo turístico de la región. Cortesía
Autoridades francesas consideran que el reconocimiento impulsará el desarrollo turístico de la región. Cortesía

Las playas del desembarco de Normandía fueron inscritas como Patrimonio Mundial, un reconocimiento que consagra uno de los escenarios más emblemáticos de la Segunda Guerra Mundial y símbolo de la liberación de Europa de la ocupación nazi.

La decisión fue adoptada durante la 48ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco, reunida en la ciudad surcoreana de Busan.

Historia

El histórico tramo de costa francesa sobre el canal de la Mancha, integrado por extensas playas y acantilados, se convirtió con el paso de las décadas en un lugar de memoria del Día D, el 6 de junio de 1944, cuando comenzó la operación aliada que abrió el camino para la liberación del continente europeo del régimen nazi.

El sitio reconocido se extiende a lo largo de unos 80 kilómetros entre los departamentos franceses de La Mancha y Calvados e incluye las cinco playas del desembarco, conocidas por sus nombres en clave militares: Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword.

La inscripción también comprende otros enclaves históricos fundamentales de la operación aliada, como Pointe du Hoc, escenario de algunos de los combates más decisivos; la batería de artillería alemana de Longues-sur-Mer, y el puerto artificial de Arromanches-les-Bains, conocido como Puerto Mulberry.

Diseñado por ingenieros británicos, el Puerto Mulberry consistía en un sistema prefabricado de enormes cajones de hormigón sumergidos que permitía crear un puerto temporal para el desembarco de tropas y suministros. Aunque hoy solo permanecen visibles algunos restos semisumergidos, la infraestructura fue decisiva para el éxito de la operación aliada.

Un sitio emblemático

Gracias a ese puerto artificial pudieron desembarcar en Francia unos 2.5 millones de soldados, más de 500 mil vehículos y cerca de cuatro millones de toneladas de suministros, proporcionando un apoyo logístico esencial para el avance aliado.

La inscripción en la lista del Patrimonio Mundial culmina un proceso iniciado en 2008 por la Región de Normandía, que impulsó la candidatura con el objetivo de preservar y transmitir el excepcional valor universal del lugar.

El expediente, respaldado además por una petición que reunió más de 70 mil firmas, permaneció paralizado durante cinco años debido a la revisión de los criterios de evaluación aplicables a los sitios conmemorativos y fue reactivado en 2024.

En su resolución, la Unesco destacó que las playas de Normandía no solo representan el escenario de una de las operaciones militares de mayor envergadura de la historia contemporánea, sino también un lugar de transmisión de los valores de paz y reconciliación.